miércoles, 24 de diciembre de 2014

Al ver y oir: "Feminismo Y El Hombre Desechable"





El "valor se le supone" ya no se lleva.



Los hombres hemos vivido todo eso que dice y ahora nos llaman tontos o payasos;

o aún peor, nos hacen sentir vergüenza con hechos o actitudes.

Medio-hombres o seres ambiguos han dictado los decretos.

Han hecho las leyes que reflejan que no valemos nada.

Escuché a mi director en el centro:"Es el tiempo de las mujeres"

Quedé perplejo ante esa afirmación tan estúpida,

desde el punto de vista de un hombre.

Era la última máxima del argumentario comunista de aquella semana.

Ahora escucho por un escuálido sin hombros, tipo clérigo cerbatana

con coleta, que no es el macho alfa. Por favor, un poco de por favor.

Un tío que hábilmente se rodea de corifeos para medrar en el mundo,

un encantador de serpientes que tiene la mentira por bandera,

y por educación la ingeniería comunista con Maquiavello de almohada,

no ya de libro de cabecera.

Veo y escucho a esta mujer, que no conozco de nada, y pienso

si lo dijera un hombre lo despellejarían vivo.

Y lleva razón.

Tengo en este blog un escrito que da fe de ello.

En él se relata algo grabado en mi memoria cuando apenas tenía

dieciocho meses.

Con dieciocho meses me di cuenta de lo que dice esta mujer.

No necesité más y sobreviví por voluntad y coraje consciente.

Siendo, yo, mi padre y mi madre.

Asumiendo mi derrota y mi penuria,

ignorando lo triste que podía ser la vida, y lo arriesgada;

y lo difícil que sería tomar alguna migaja, de amor,

de aquellas que desde tan pronto, me hicieron saber

lo poco que valía en esta vida.

Ahora, ya viejo, me dice un playboy revenido

con la barba rala y mano simiesca;

al que, sospecho, han tratado como a una nena.

"que no es el macho alfa"

Anda que no está aleccionado por su madre en el tema.

No se espanten, es sabido que los toreros los crean las madres.

Hay que saber llegar al corazón, incluso a las bajas pasiones,

para manipular emocionalmente bien.

Eso, nadie mejor que una madre, para enseñarlo.



He seguido el relato de esta mujer como el que ya sabe,

y a la vez se sorprenda de reencontrarse que alguien lo cuenta.

Cada palabra, de ella, ha evocado, en mi, alguna situación vivida,

que lo corrobora o lo ejemplifica.

Todo ese discurso, tan "políticamente incorrecto" es la verdad

descarnada de las sociedades humanas desde el principio

hasta ahora mismo.

El panorama de julandrones, pasmarotes, jibias, bocafraguas,

gualtrapas, lameculos y mamporreros, en todos los estamentos de poder,

y los previsibles candidatos para el "asalto",

no puede ser más oscuro.



El: "valor se le supone" ya no se lleva.





© GatoFénix

sábado, 13 de diciembre de 2014

Nuestra bibloteca: Nuestros mocasines

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=FZYWkDkfwao


La biblioteca de cada uno son sus mocasines.
Si la vida es un camino que se va abriendo
según vamos avanzando,  nuestros mocasines
son los libros que nos han acompañado.
No podemos entender a un ser humano si no conocemos
por donde ha transitado y cómo lo ha hecho.

Estos mocasines han marcado sus pasos y la dirección,
estos mocasines se han ido metiendo en su ser llegando
con el tiempo a conformar su estructura profunda de pensamiento.

Es peligroso los que han tenido sólo un libro para caminar.
Mucho peor es que ese libro excluya a todo lo que no es él.
¿Cómo vamos a poder intercambiar opiniones o pensamientos
con quien nos excluye preventivamente porque no somos de los suyos?

La decisión de estos últimos años respecto a esto ha sido clara,
gentes de poder y perversidad parejas, han decidido simplificar;
prevenir el problema de las discrepancias dejando sólo libros, vacíos
de contenido; o que todos los libros sean el mismo libro
vacío y recurrente.

El resultado ha sido terrible, claro, según se mire;
también un éxito sin precedentes para los iluminados.
Nada será recordado como más oscura que esta época.
Verdaderamente el movimiento cíclico de nuestra espiral
pasa por un nuevo medievo, en el que como característica,
no hay monasterios, ni monjes ni nada que no sea un gran plató
en el que se prueban ciertos experimentos psicosociales
con una doble finalidad: lucrarse de la animalización del ser.
Nada distinto a lo que se podría ver en una granja de cerdos.

Todo ello acompañado con los efectos visuales y musicales
acordes con el objetivo de romper el pensamiento
y alejarnos de nuestra peculiar naturaleza humana.
http://youtu.be/M9n98SXNGl8

 © GatoFénix


sábado, 22 de noviembre de 2014

BILLY JOEL EL HOMBRE DEL PIANO Subtitulada

 Desde la entrada, 
bailando sobre las teclas del piano, 
hasta el final, es una canción completa. 
Una historia universsal de muchos fracasos. 
Tiene el glamur de la derrota donde el sudor,
el olor a tugurio y la cerveza ya caliente,
 pueden sentirse como la escarcha sofocante del alma
 que arrodala de blanco salino las camisetas interiores de color negro
al secarse.



© GatoFénix

Lágrimas en el cielo

Wish you were here - Pink Floyd - Traducida al español

martes, 11 de noviembre de 2014

La lluvia de hoy es un murmullo

La lluvia de hoy es un murmullo adormeciente,
diría que tan murmullante que me entristece la espalda
donde el corazón afectivo del abrazo.
Allí donde posa el amigo o la amiga su mano al consolar.
Las gotas parece que arañan sin uñas el cristal de la buhardilla,
aquí tan cerca del tejado sientes como un pájaro en la inclemencia
del tiempo junto al nido respirando y mirando el brillo dle agua.

Tiempo de setas en el campo, de hojarascas deslustradas
convertidas en bolo alimenticio de la madre Tierra.
Pasa un avión con su estruendo y hasta en eso
su sonido siempre ronco ahora parece un desgarro
del cielo encapotado.

Se pausa el tiempo dentro de nosotros mientras
buscamos el cobijo en las mañanas solitarias de la casa vacía
de un jubilado.
Arriba como un vigía de carabela varada no tengo horizonte.
Mis ojos buscan en la apantalla virtual pero tropiezan con el plasma.
Un plasma de esta época tan alejada de mi, incluso del nosotros,
ese nosotros que se desmorona como los terrones que deja el arado
al abrir el surco del tiempo peinando la besana como un libro.

Cesa el sonido de la lluvia y todo vuelve a la calma.
Suenan mis oidos como cuando estoy en silencio meditando.
Lo veo como una espiral siguiendo el esquema del número áureo.
La espiral de las cosas que surgen de un punto y avanzan
con las matemáticas de sus genes como danza de derviche en trance.

Vuelve a repiquetear el cristal haciendo una llamada tras la pausa.
"Estoy aquí. No me he marchado.
Ya he dejado limpio y brillante tu caparazóno: tu concha de caracol o galápago"
Y dejo de teclear buscando dentro de mi alguna palabra
que os pueda conectar con mi estado; nada.
Llega la música del Hombre del piano.

Sólo hay paz, una vez,  aliviado de las tensiones.
Tristeza, tal vez, porque veo deshacerse nuestro terruño.
Hay enanos de manos gigantes y atlantes con mandil
que nos están castigando por ser quienes somos.
Es una guerra eterna del Mal contra el hombre.

Pero hay paz dentro de mi.
Una paz que brota de la impotencia y de la no acción voluntaria.
Sé que no tengo sitio en este Nuevo Orden, tan antiguo él...
tanto, que desde el conocimiento veo, en el principio,
que nacimos juntos.

Sólo queda rezar.
Los jinetes del Apocalipsis están en los cajones de salida.
Y delante, va una mula, como en las corridas pidiendo las llaves,
Mula que debe ser, la mula del Apocalipsis, que yo, hasta ahora
no había encontrado en ningún escrito.
A veces, sí, pegada en la trasera de coches, con la Penélope al otro lado.
Bueno ahora que recuerdo, ya salió un Cobi
por los Juegos Olímpicos del 88
y entonces intuí que podría ser el principio de una hecatombe
que nos eliminará de este plano.

Ahora quiere salir el Sol. (Sonrío)
Vuelve el sonido de un avión comercial a peinarme.
Y todo visto desde arriba debe ser como un Belén sin Jesús,
lleno de Herodes y Herodías, muchos cagándola;
y todavía desde más arriba: un hormiguero.
Supongo.

© GatoFénix

lunes, 10 de noviembre de 2014

Dire Straits-Why Worry



I love a good Rockin' song, but I'm of the opinion that if
music can reach in and grab your emotions and move you to tears or if it
holds irreplaceable memories of those you have loved and they have
since passed, it  places that music on an entirely different
level.  There aren't a great deal of songs that are capable of properly
honoring such a time in one's life.   My mom had  breast cancer 15 years
ago.  I had flown down to spend time with her. I had put her robe on
her, moved her to her wheel chair and we sat out in the backyard.  We
didn't say a word to each other.  There was no need.  I went into the
house and I had a CD playing.  This particular song came on when I
reached the back door, I stood there and just stared at her and the
tears began to flow.  She died a week later.  Now every time I hear the
song, I'm at that back door, taking in every detail of her face because I
knew this would be the last time I saw her.  That memory is as vivid as
it was the day I was standing at that back door.  The memory, the
feelings and the thoughts I experienced at that back door allowed me to
stop the world if only for a few minutes because I needed it.   It was a
beautiful, extremely sad and powerful moment,  all wrapped in one and
had the music not been playing, I would not have had the memory in such
safe keeping.....the music.
(Lo he traducido torpemente para que veamos lo que dice MissDistarr)


Me encanta una buena canción Rockin,
pero yo soy de la opinión de que si la música
puede alcanzar y agarrar sus emociones y te llevase hasta las lágrimas o si mantiene recuerdos irremplazables de los que ha amado
y que desde entonces han pasado, pienso entonces que la música
ha llegado a un nivel completamente diferente .

No hay una gran cantidad de canciones que son capaces de honrar adecuadamente un tiempo en la vida de uno.
Mi madre tuvo cáncer de mama hace 15 años.
Yo había volado a pasar un tiempo con ella…
Le había puesto la bata, la trasladó a su silla de ruedas y nos sentamos en el patio trasero.
No dijimos una palabra la una a la otra.
No había necesidad.
Entré en la casa y estaba sonando un CD.
Esta canción en particular se escuchaba cuando llegué a la puerta de atrás.

Yo estaba allí y me la quedé mirando y las lágrimas comenzaron a fluir.

Murió una semana más tarde.

Ahora cada vez que escucho la canción, estoy en esa puerta de atrás, atenta a cada detalle de su rostro, porque sabía que sería la última vez que la viera.
Ese recuerdo es tan vívido como lo fue el día que yo estaba de pie en esa puerta de atrás.
La memoria, los sentimientos y los pensamientos que experimenté en aquella puerta de atrás me permitió parar el mundo aunque sólo fuera por unos minutos, porque lo necesitaba.

Fue un momento hermoso, muy triste y de gran transcendencia,
;todo envuelto en uno y tenía la música. Si no hubiera estado sonando ,yo no habría tenido la memoria de tal tesoro…
la música.

                                   - - - 

Ahora os digo yo, que una vez que me he puesto a escuchar la canción.
Se me han venido los años de aquella incipiente madurez llena de altibajos
en las que lo mejor de mi fluía al escucharla.
A veces digo: "Juventud divino tesoro..." con gran sorna.
Veo con el paso del tiempo que..."pa`habernos matao"
Todo estará bien, no sé, pero lo que ha dejado los recuerdos envueltos
y protegidos para que no se rompan en el viaje, 
indudablemente ha sido esta música.

© GatoFénix

viernes, 7 de noviembre de 2014

Señorío de Molina de Aragón: Una experiencia de soledad.

















 Todo estaba profusamente coloreado
de amarillos y verdes otoñales.
Primero la mañana mientras se desperezaba
iba dejando retales de gasa transparente
sobre los campos luego descubiertos.

Aparecemos y reconocemos el pudor de campo.
No es el descaro de la primavera
ni la dureza y rotundidad del verano,
estamos en otoño y ahí las cosas son más humildes y sutiles.
Hay que buscar en el suelo las notas que dejan los árboles,
no es sólo hojarasca como los periódicos diarios
son más bien como las hojas de un almanaque
donde hemos anotado nuestra vida cada día.

Todo por los suelos...,
a nuestro paso, sonando como cáscaras de almendras,
vuelan las mariposas muertas de tantos sueños...

Saludable es el otoño a la edad correspondiente;
saludable ve esta metáfora de la vida que nos ilumina, el viajero.
Una vela encendida en esta noche oscura del conocimiento,
nos despierta y nos ciega, secándonos los ojos,
este Sol tan de hojas muertas, a eso de las doce.

No sabes describir lo que sientes solo absolutamente
en estos bonitos parajes del Alto Tajo y por Molina.

A veces, claustrofobia; a veces agorafobia.
Te saltan los pensamientos como ranas, y mientras,
tratando de conducir entre el barullo de ellos
y el asombro de las estampas insolentes del pedriscos
las arboledas y las aguas que se sienten
como viajan a nuestros pies, cristalinas.

Respirar la intemporalidad fijos los ojos en el castillo de Molina.

A los pies de la falda que se extiende hacia nosotros,
un tractor se nos aparece como Wall-e
haciendo sus faenas, como ajeno a su conductor.

Nos vuelve el presente de un bofetón y se nos presentan
nuestras decrepitudes al mover las piernas o retrasar el culo
para recomponer el cuerpo al arrancar de nuevo.

Cada otoño es distinto porque somos distintos.
Salvo por un incendio, o guerra humana mayor,
el campo no tiene tiempo, sino estaciones;
y cada ciclo se cierra en si mismo, naturalmente,
comenzando el siguiente.
Me encantan los árboles por eso,
algunos más como los pinos por su olor,
pero no quedan muy atrás los estos, 
que a cada uno le encuentro un encanto.
 Estos que nos dejan sus hojas como alfombra
o aquellos del fondo que parecen amagarse
cogidos al pedrisco entre jaras y espliego.

Siento la necesidad de parar y abrazarlos.
De espaldas, nos limpia y nos protege;
nos ayuda a llevar nuestro madero para subir al Gólgota.

© GatoFénix 


lunes, 20 de octubre de 2014

Alma de Acero cuerpo de cristal 2010-2013




No puedo con esta pena.
No puedo, Señor, articular palabra.
Han llovido mis ojos toda al agua de todos los ríos
toda el agua de todos los mares de la tierra.
Esta noche
Limpio mis mejillas llenas de sal mientras percibo
cómo rueda la siguiente lágrima.
Águeda está aquí.
 Ha venido con toda la serenidad
de los seres de luz.
Me agradece con los ojos que esté rezando
pidiendole al Arcangel Azrael 
por ella y por mi.

Déjame que llore detrás del escenario, otro poco.
Las imágenes y la música en esta noche

Es como si toda la tristeza  me hubiera inundado.
Me muevo entre las sombras pero no puedo explicar el dolor.
A ratos salgo de mi y entro en los sentimientos de sus padres
y vuelvo a llorar a raudales sonándome los mocos cada rato.

Toda la noche la veo con mis ojos vidriosos 
a través del caleidoscopio de mis lágrimas.
No puedo estar más sólo.
Lejos los abrazos y los besos y  tengo sólo 
los recuerdos de esos años en los que luchas
a brazo partido con la muerte, sin saber por qué...
A veces, no tienes fuerza para aferrarte a la vida.
Es como si se marcha entre tus dedos el cabo que amarra
la barca al embarcadero.

Vuelven las imágenes envueltas con la música
y yo, me pongo frente al escenario.
Al poco llega "Susi" ronca y lenta
arrastrando un jinete con el corazón destrozado
y no hablamos,
pero entendemos todo
y nos une la pena.
Una pena que no sé cómo contarla
porque no existen palabras en ningún idioma.
Otra lágrima rueda por la mejilla y se pierde en la barba.

Un padre no puede con el peso de la muerte de su hija.
Demasiada carga para un sólo cuerpo.
Águeda está por aquí, de visita.
Tampoco sé si se ha llegado a ir alguna vez.
Espero que su ángel de la guardia le explique.
- No es por ti por quien llora este hombre.
Llora por él mismo. 
Porque no puede hablar ni hacer nada.
Él comprende todo este profundo pozo de dolor
y te está profundamente agradecido...
 y sobre todo te quiere. 

Un beso

(c) GatoFénix 
(Qué cosas tan incomprensibles, para los hombres, 
tiene Dios... Porque podríamos habernos ido juntos
o yo solo y tú haberte quedado)






martes, 30 de septiembre de 2014

El papel gualda del otoño 2014

 He vuelto a las andadas este otoño.

He salido sobre mi moto a perseguir
las pocas hojas que empiezan a caer,
con descuido, de los árboles de guardia
a los lados de estas entrañables carreteras.

Es dulce el otoño que nos acoge en sus brazos;
y nos zarandea como una madre antes de besarnos.

El papel gualda del otoño cubre el paisaje.
Es una envoltura dorada de luz cálida.
Parece que los girasoles hubieran evaporado su amarillo
y al ascender a los cielos han cogido el calor de la tierra
y se han anaranjado.

Una y otra vez, volver a uno mismo en sus pensamientos
nos aleja del precioso entorno ajeno a la política.
Los hombres llevan enloquecidos tanto tiempo...
Han pasado, los malos y soberbios, sobre nuestros cuerpos
con botas de plomo y cristal dejándonos tan maltrechos
que casi podría decir sin alma...
a punto de estar muertos.

Esta gentuza no sabe de estaciones.
Para esta gentuza trabajan, sobre todo,
sastrecillos cobardes, que elaboran en los medios
"el traje nuevo" - como en el consabido cuento-
para revestirlo, cada día, mientras roban...
Lo roban todo.
Roban, sobre todo, la alegría de la gente
empobreciéndola y adormeciéndola con bobadas;
con doctrinas, esos nuevos guisos pre-cocinados, atiborrados
de venenos tan legales como letales.

Vuelvo, en esta curva a izquierdas, a dejar en la cuneta
la basura de pensamientos que me atacan.

Creía que eran amigos no menos de diez personas, pienso,
y tanto ellos como ellas se han visto decepcionados por mi.
He dejado de ser lo que ellos creían que era, o tal vez lo fuera
en ese momento, que hasta ahí me creo en mi deriva
secesionista de mi mismo.

¡Que complicado es esto de las creencias!
De todas ellas, reconozco, que sólo creí en el amor.
Cierto que a veces pude estar equivocado.
No es fácil saber el camino correcto, flambeado,
y  que años después, apagado el fuego, puedes ver.

A veces ya no sabes si las cosas fueron tal como recuerdas.
De algunas, ya no sabes si llegaron a ser...y fueron preciosas.
Otras, no voy a negarlo; de pesadilla.

A la derecha un campo que fue de trigo y amapolas
ahora empieza a prepararse para el invierno
con las tripas revueltas e incluso calcinadas.
Mas allá sigue su cauce un riachuelo escondido
entre hierbas, de media altura, ya canosas y, vigilando,
algunos álamos que empiezan a dejar volar con este viento
sus obleas de maíz y chocolate.
Es un instante, todo esto; porque después, enfilas una recta
que nos lleva, en un golpe de gas, a un puente que cruza la carretera
y nos encamina a Brihuega.

Unas curvas para estar en el momento: atento al vals.
Mis ojos se posan rápidamente en todas las cosas
alimentándome de sus cambios estacionales y naturales.

Viajan mis ojos delante a de mi, a ambos lados; lejos y cerca;
sobre mi y a través de los retorvisores: a mi espalda.
Soy el centro de un universo distinto cada día. Cada metro.
Mi corazón se instala feliz mientras respiro el sol de la tarde
mezclado con algún olor dulzón tirando a mosto.

Todo parece un regalo primorosamente envuelto
en el papel gualda del otoño 2014.

© GatoFénix








© GatoFénix

jueves, 11 de septiembre de 2014

Un año de sequía y tanta lluvia



Un año de sequía y tanta lluvia fuera.
Las lágrimas son pedernales yermos.
Apedrean el alma y la dejan como una trilla.
Así pasa, que no nos pueden ni rozar
sin llevarse una herida
y nosotros otra soledad más.

Malos tiempos contagiados
enormemente contaminados del miedo.
Ese egoísmo que tiene tantos disfraces.

El tiempo pasa a su paso,
a veces lento y otras...
tan rápido que nos inmoviliza.
Quedamos pegados a la silla
clavados como con púas
donde la espalda se pierde
junto al hombre
y nos quita las ganas.
Lo peor es eso,
que nos quitan las ganas.
Las ganas de todo.
Saturados de tanta estupidez.
No puedo levantar la cabeza
porque mis pensamientos son de plomo.
Tantos años de mi vida para llegar,
¿a dónde?
llegar ¿a qué?
Una profesión tan provechosa
y que ha quedado tan denigrada
a fuerza de vueltas de tuerca
de los incultos poderosos.
Mamporreros de sistemas internacionales.
Sayones y escribas
de muerte.

© GatoFénix

miércoles, 27 de agosto de 2014

Luna de miel este agosto 2014 ...con su poquita hiel


Frente a mi casa de Zafrilla crecía un olmo.
Era un olmo centenario que marcaba las estaciones
como un enorme reloj hermoso y preciso:
Orugas en primavera;
luciérnagas en verano;
alfombra de hojas en otoño
y ramas de cristal y carámbanos,
en invierno.

Desapareció el olmo, hace no sé cuanto.
Lo talaron y ahora parecen, el pueblo en sus casas,
las raices aéreas que han roto la tierra y se han ahuecado
para que las habiten los pocos descendientes que quedan
de esta parte tan querida de mi infancia.

Llegué como dije y me estaba esperando a la puerta.
Mi coche se encaramó como pudo por las calles empinadas
y encementadas, casi hasta las eras.
Es un pueblo de andar a pie,
fatigoso pero lleno de ángulos,
picados y contra picados;
luz y sombras revestidas
de todas las texturas,
en fachadas de todas las edades,
uhm...todo precioso,
En el interior me reciben: su marido, su padre, su madre,
su hermano y un señor que dibuja una firma en  un papel
y resulta que es igual que la firma que hacía mi padre.
Charlamos bastante tiempo viajando al pasado
a traves de la palabra con fotos y recuerdos.
Hubo un reconocimiento mutuo y vimos
que la vida está llena de coincidencias.
Y que los hechos son como son, al margen de nosotros
y de nuestros pensamientos o deseos.
Que cada cual llega a sus conclusiones
y sus pensamientos y creencias llegan a ser más fuertes
que la propia realidad.
Mis padres y su trabajo estuvo danzanzo por allí.
Las conversaciones recurrentes avanzaban hacia el hoy,
ese presente que tal vez intuyeran mis padres
aparece con multiples daños colarerales.

..."Una de las armas peores - decía mi padre -
por traicionera e imprevista, era el mortero"...
Se le había dado el caso en la Guerra Civil española,
- en la que parte de ella estuvo repartiendo correo en el frente,
junto a las acémilas que llevaban el rancho -
de que reunidos los soldados junto a una sartén
o un bote de alubias o echando un cigarro,
se había dado el caso, contaba,
que cayó en el centro un obús de mortero
y no había quedado nadie con vida.
Cuando contaba aquello, todavía sus ojos se abrían
como viendo la escena en ese momento...luego
dejaba la boca un poco abierta pero no decía palabra
hasta que sacando levemente la lengua,
humedecía un poco los labios por detrás y la cerraba
deslizándola  despacio entre sus dientes.

Todo estuvo bien; la charla y las viandas:
patatera del Hoyo de Mestanza,
embutidos de ciervo, exquisitos;
queso manchego curado y berengenas de Almagro,
todavía mejores que las de la señora Julia "la de Pacillo" en Bolaños,
que eran de cinco estrellas.

Todo bien y yo agradecido por su hospitalidad.
Había aprovechado el viaje a Tejadillos para comprar miel
y era luna llena.

Se empezaba a hacer tarde
¡cómo pasa el tiempo, a veces!
parece ese instante en el que las barcas de la feria se detienen
antes de caer en sentido contrario .
Quería llevarme a casa de un matrimonio
que habían sido muy amigos de mis padres
mientras fueron vecinos de Zafrilla.
Nos pusimos en camino cruzando el pueblo.
Puede que hubiera pasado más de medio siglo
desde que yo corriera por allí con cuatro o cinco años.
Por allí pasaba cuando mi madre me mandaba a por chocolate.
"Trae media libra de chocolate, Josemari" y yo iba por ese trozo de calle
pasando por la puerta del que vendía turrón de cacahuete
y después por la fragua, y luego, por la puerta del horno hasta la casa del tendero.
Era la misma puerta, la reconocí, y vi su interior en mi cabeza.
Todo oscuro y el mostrador a la derecha, de madera casi negra.
Recuerdo que para mi era altísimo y apenas veía la cabeza del tendero
tras el mostrador. "A ver si tenéis suerte y encontráis una moneda"
Una vez salio una de cincuenta céntimos con agujero
y con alguien a caballo y con lanza grabado.
Yo pensaba que al tacto notaban las que tenían monedas
y se las quedaban ellos pero la ilusión y la necesidad
me hacía volver a comprar a veces este chocolate.
Despues, pasamos junto a la Iglesia y por fin llegamos.

Me recordaban aunque yo no sabía de ellos.
Cariñosos y amables.
Un matrimonio de buenas personas que guarderé en mi corazón
como parte de un regalo hacia mis padres y hacia mi.


Me recordaron cómo se reconstruyó la Iglesia después del incendio;
cómo le repararon el roquete del cura que le quedaba corto y;
cómo cantaba de bien mi madre en las celebraciones...
- "Fueron muy buenos tus padres.
Hicieron mucho bien.
Hicieron mucho por el pueblo pero al final...
al final todos se pusieron en su contra"
- "Puedes estar tranquilo porque fueron tratados muy muy mal... injustamente"
"Ellos no merecíeron eso"...
"Claro hace tanto tiempo de aquello que yo no me acuerdo de los detalles
pero fue una traición"
"Pero tú quedate tranquilo porque ellos eran muy buenos"
"Tu madre, qué bien cantaba...con esa voz que tenía..."

Les dije que yo no sabía por qué no quisieron que los trajese nunca.
Había algo que no me quisieron contar con detalle, sólo en general.
Siguieron carteandose con sus amigos del alma de Zafrilla
y así hasta el final de sus días, mi padre, y hasta que tuvo memoria
mi madre.

El viaje de la miel con su poquita hiel.

Me quedaban atrás personas para visitar pero
no tenía ya muchas ganas.

A veces pienso que nunca se deja de estar en guerra.
Hay gentes que viven del conflicto.
Una y otra vez los mismos o los hijos de los mismos
reproduciendo el desastroso guión de siempre.
Y cuando menos lo esperas cae un obús de mortero enemigo,
da en el centro de una paellera y no queda nadie vivo.

..."Es muy malo el fuego del mortero, hijo mio - decia mi padre -
Porque mira, Josemari, es muy traicionero y muy dañino"




















Estos dos olmos tiene mi edad aproximadamente.
Los plantó mi padre con los alumnos de la escuela,
esos que están con él en la foto de blanco y negro.
Plantó dos árboles, tuvo cinco hijos y le faltó escribir un libro,
aunque todo lo llevaba en la cabeza.
Por eso, en su memoria, tengo la obligación moral
de dejar constancia de sus enseñanzas
y parte de su historia porque son las raices de la mía
y de la de algunos de vosotros..

© GatoFénix

PD: Debo añadir que dos días después empezaba la Feria y un insigne hijo de Cañete hizo el pregón.
Lo encontré colgado en el facebook, por el mismo que me borró un mensaje aclaratorio de otro anterior, porque debe ser el amo.
En él aparece una referencia a mis padres. Ambos despues de once años de trabajo de maestros en aquella aldea y en aquellas condiciones son mencionados como mi madre hacía la comida y mi padre, no he encontrado el significado de lo que le llama, pero parece que viene de entonces todavía el odio.
Ya, ni muerto respetan ni honran su memoria la gentuza. Este insigne pregonero, no me ha contestado al correo que puse en su página. Le he dado unos días pero debe ser que se tiene que asesorar o solicitar del argumentario de los de siempre. Él no sabe nada de mi padre, porque no estuvo allí. Todo se lo han contado, como se hace en estos días con la historia, con todas las historias. Y se oculta aquello que no conviene que se conozca o se queman documentos que los pueden inculpar. No creo que haya documentos de aquella época. Ni si hubo una denuncia a los que mandaban entonces por algún tejemaneje. sólo sé que a raiz de aquello que no existirá, aquel año les dieron a cada vecino 500 pts de una tala. Era mucho dienero para entonces y digo yo ¿cómo no se contó eso en el pregón de este insigne pregonero? ¿ Y por qué ese año se pago esa cantidad y nunca antes, y que yo sepa, nunca después?
claro había pocas personas que supieran escribir y ya no digo redactar algo. Tal vez ni se atrevieran a hablar.
Y digo yo ¿ cómo puede ser que las historias se repitan y manden los que mandaban y sean los perdedores siempre los mismos? Lastima de gentes que siguen o ignorantes o acobardados.
Tengo pendientes un par de visitas, de agradecimiento y de cariño. Quería hacer unas fotos a mi antigua casa, pero ya me han dicho que no queda nada de ella; pero cuando no quede nadie de quienes nos quisieron ¿para qué ir?
Así son las cosas. Tercas como ellas solas, que diria un manchego.
Un manojo de vividores que flotan en cualquier sustancia y circunstancia.
Trabajan de mamporreros en cualquier regimen político.
"Hacen a pluma y a pelo"
Son ellos los que hacen que este y otros pueblos maravillosos, se vayan consumiendo en la miseria que transmiten hasta desaparecer, para  luego reaparecer con otra identidad que nada tiene que ver con su esencia.
También menciona, el insigne cohete, en su Pregón a  mi amigo Eloy, para decir de él que no sacó ni el Certificado de Escolaridad.
Yo no lo sé, porque me fui antes de que terminara el periodo escolar, pero puedo decir que me encantaría abrazarlo porque su corazón era de "Doctor Honoris Causa en Humanidad y Generosidad".
Qué le vamos a hacer, parece que todo vale para arrancar unas risas al respetable.
Pero mira por donde esto que escribo lo leen hasta en australia y en Japón y en Estados Unidos y el Mexico y en Argentina y no les va a caer bien este Pregonero de las Ferias de S. Agustín en Zafrilla: D.Miguel Romero Saiz, el 25 Agosto 2014
¡Va por ti, papá! ¡Va por por ti, mamá!

© GatoFénix

lunes, 18 de agosto de 2014

2014 - 500 km de paseo en moto a Zafrilla

Tomé la Piaggio esta mañana y me dirigí a Zafrilla.
La mañana del 17 se presentaba agradable
una brisa fresca y un sol de color de agosto,
como los girasoles de algunos campos.
A veces, pequeñas telarañas de nubes
lo empañaban un poco, pero todo a mi paso
era radiante y hermoso.

Comencé, como siempre hago,
repitiendo los mantras del Ave Maria
que con tanto acierto insertó Santo Domingo
conformandoel rosario católico que conocemos.
En esa atención estuve hasta Sacedón,
donde, una sacudida de olor cenagoso
penetró en mi casco y me puso a tierra.
Estaba enhebrando los túneles y sobre la presa
contemplé unos instantes, a derecha e izquierda,
la belleza del sitio como un camino de luz y pinos.

El paraje es encantador y no te cansas de ir una y otra vez,
y siempre lo veo como si fuera la primera.
Abro la visera del casco y se me llena de pinos
antes de entrar a negociar las últimas curvas.
Subidas y bajadas, deslizándome.

En mi mente, entre tanto, estaban mis padres,
porque iba a donde se conocieron y donde, mi madre,
 me tuvo a mi como el primero del resto de los hermanos.
Volvía a la casa primera y recordaba cosas que pretendía reencontrar,
ignorando si habrían muerto.

Ir en la Piaggio X-10 350 es ir de paseo.
Te hace sobrevolar, bajito, lo negro
sin sobresaltos ni grandes emociones.
No es la sensación de la BMW K1200GT
pero te engancha su practicidad y cumple a la perfeción,
con exactitud suiza, la hora de llegada, prevista por el navegador.

Rodeo Cuenca que veo a mi izquierda
encaramada en la sierra con el Sagrado Corazón de Jesús
coronándolo todo.
Me dirijo a Teruel y me abrazan, intermitentemene,
campos de girasoles que me observan con su ojo de Polifemo
sorprendidos, como cada agosto; mientras, otros se agachan
tristones y dejan paso a los maices de verde picante bebiendo,
del agua que llueven los riegos y
que forma Arco Iris al contacto con el Sol.

Pronto cambia el paisaje alcarreño-manchego
y las curvas de esta "Toscana española" se ciñen al curso de un río;
y los pinos y las rocas calizas anuncian que entramos en otra película.
La temperatura sube hasta los veintisiete grados.
Esta parte de carretera se presenta verdaderamente hermosa.

Buen firme y todos los duendes del pinar danzando a mi alrededor
rodeándome en un respetuoso abrazo desde una prudente distancia,
como para no agobiarme.
El cielo, por aquí, es, totalmente, azul zafiro radiante.

Mi cabeza bullía en pensamientos.
Hablaba en mi interior con unos razonamientos
que temía perder para llevarlos al papel.
Echaba en falta un grabador de discursos mentales
porque si lo grabara verbalmente,
se escondería entre el ruido interior del viento.

Se anuncia Cañete y el paisaje, decidídamente de sierra,
embarga y nos pide atención.
Algunas curvas en bajada requieren decisión en los frenos
y un buen tiralineas en las trazadas para que todo siga
dentro de la suavidad que nos ha traído cerca de mi antigua casa.

Al poco se nos presenta una disyuntiva:
Tejadillos o Zafrilla.
Giro a la derecha y entro en los últimos kilómetros y pienso,
que aquello lloviendo o con viento...y no digamos nevando
podría ser muy peligroso, pero hoy hace un Sol luninoso.

Es un tramo de carretera nueva para mi.
En mis tiempos de niño no existía y el trayecto
se debía hacer a lomos de caballerías por otra senda,
que yo desconozco y que fue por la que mi madre, con mi padre,
transitaron justo unos días antes de nancer yo.
Decía muchas veces mi padre que tuvieron que ir parando cada pocos metros
porque mi madre no podía caminar que ya iba fuera de cuentas.
Era un viaje obligatorio para tomar el autobús narizón,
que salía de Tejadillos, y que nos llevaba a Cuenca,
llenos de la picaduras de las chinches de la fonda.

Esa ruta, años después, la hice dentro de un serón, cada vez que nos ibamos
a pasar las vacaciones a Cuenca a casa de la tía Eufemia y la tia Piedad.
Vivian entonces, ellas, en una casa alquilada con un balcon,
que daba a la Plaza de los Carros.

Terminado el repecho comienza una bajada con curvas suaves y ya,
marcando el GPS que faltan seis kilómetros, se ve el pueblo como derramado
hacia nosotros.

A la derecha queda un valle, que aparece en mis sueños muchas veces,
donde recuerdo en las tardes de paseo con mi padre, en mis primeros otoños,
se ponían a destilar espliego.
Instalaban unos enormes calderos con alambiques de latón llenos de las plantas
y al aplicarles calor el perfume inundaba el pequeño valle con aromas de lavanda
imposible de olvidar.

Finalmente entro en el pueblo y me dirijo a la casa de Isabel,
por si hubiera alguien.
La casa está cerrada y la cancela tambien.
No hay nadie.
Contemplo desde arriba el lavadero y doy media vuelta en la calle empinada.
Por esta media vuelta, he traido esta moto y no la BMW K1200GT
y ha sido un acierto.

Me dirijo a la plaza y detengo la moto aparcándola con la pata de cabra
frente al Ayuntamiento de Zafrilla, que era donde yo viví aquellos años.
Converso con unos vecinos que allí estaban sentados  y casualmente pasa
la señora que me podía abrir la puerta de la exposición y amablemente me la abrió.

Me sumerjo en el tunel del tiempo como un superviviente.
Me reconozco en alguns imágenes y encuentro escenas costumbristas
que yo tengo guardas desde niño...
"como oro en paño"

© GatoFénix  17 de agosto 2014





martes, 29 de julio de 2014

Vicente y la llave del cura. Zafrilla II

II
"Vicente y la llave del cura"

Un día apareció el cura por la clase.
Entraba pocas veces, que yo recuerde.
Todos nos pusimos en pie.
Llevaba una sotana negra
bajo la cual asomaban un poco la vuelta de los pantalones,
los calcetines negros y los zapatos también negros.
Habó unas palabras con mi padre,
dijo que nos sentáramos y arrancó a hablar.
Estaba de lado, a su espalda la puerta,
a la derecha el maestro en su mesa
y a su izquierda, nosotros.
Desde el principio, los más pequeños,
éramos inexistentes, la cosa era para los mayores.
Se oían volar las moscas
y me fijaba como subían y bajaban
la fila de botones que caían sobre su barriga.
Gesticulaba y levantaba la voz.
Estaba muy enfadado.
Vino a contar que en la clase se encontraba
el que había robado unas manzanas de un árbol.
Sermoneó sobre el acto de robar
y acusaba a todos mientras miraba a alguno.
Él sospechaba de un alumno de los mayores
o tal vez lo supiera desde el principio,
o puede que lo fuera concretando mientras
nos echaba aquella filípica.
Lo cierto es que al fin llamó a Vicente.
vicente salió de las primeras mesas
cabizbajo y compungido.
Todos éramos pobres, eran tiempos de esos
que no se olvidan y que nos hacen ser ágrios todavía
con los que alegremente llaman a las revueltas
incluso mencionan la guillotina o la guerra,
siempre es para ellos una guerra justa
casi inevitable porque tienen libertad.
Y la tienen pero a partes iguales tienen ignorancia y maldad
porque no han pasado hambre.
Nosotros como Vicente no sabíamos lo que era el postre.
Veíamos una manzana o una nueces
o algún pero enano o moras
o bayas rojas de los arbustos.
Y en cosa de verde, aquellos panecillos
que nos comíamos de los cauces de regueras
o en los ariates donde crecía las malvas.
No sé si se saltó una tapia y cogió una manzana
lo cierto es que así lo daba por hecho el cura
y encarándose con él le dijo de todo,
y no contento, le golpeó la espalda con la enorme llave de la iglesia
mientras Vicente se agachaba y se protegía con las manos.
Mi padre estaba descompuesto, sorprendido
y vi cómo Vicente empezó a sangrarle,
no recuerdo si la nariz o si era que sangraba por la boca
dejando hasta la puerta unas salpicaduras según salía.
Yo estaba sobrecogido de espanto.
Tal vez recordé cuando sangró mi hermano Fernando,
al caer por las escaleras...
y que me llevé las culpas, los alpargatazos y el castigo
en el cuarto de las patatas, por no cuidarlo bien.

Era aquel cura D. Román Sarrión Plaza;
el mismo que, bautizó a mi tercer hermano,
no se si en una tarde noche de coñac
o por pura tontería de él y de mi padre
como: Jesús Melchor Garpar y Baltasar,
más luego los apellidos.
Y se quedaron tan frescos, y mi madre un disgusto...
Pues así reza en su Documento Nacional de Identidad.

Tampoco olvido a Vicente y eso que desde
aquel día no volvió a pisar la escuela;
y lo veo muy normal, porque yo
hubiera hecho lo mismo
en su caso.

© GatoFénix

miércoles, 23 de julio de 2014

Recuerdos indelebles: Zafrilla

I
De aquellos veranos de mi niñez zafrillana,
tengo recuerdos indelebles.
La escuela era para mi una parte de mi casa;
no, una segunda casa; era, parte de mi casa.
No era parte de mi vida, yo diría que era
como mi vida misma.
Me parecía un mundo fascinante, un encuentro,
que daba miedo a un niño tan pequeño;
un espacio mágico con elementos que eran familiares
pero a la vez únicos, como los pupitres.
Aquellos cuadernos, tamaño octavilla,
de pastas verdes y rotuladas: Cuaderno;
La tinta Fix, ¡Por Dios!
ANTIGUA CAJA DE TINTA FIX - CON LA TINTA E INSTRUCCIONES DENTRO - AZUL-NEGRA (Botellas, Cajas y Envases - Cajas y Cajitas Metálicas) 
que diluíamos en los tinteros blancos, de china;
las plumillas de mojar con las que dibujamos
nuestras primeras letras y un lujo...los colores Alpino


http://pictures2.todocoleccion.net/tc/2008/11/12/10683434.jpg

Era para mi, que era tan pequeño, un mundo desconocido.
Las mesas colocadas en secciones:
unas a la derecha del maestro bajo las ventanas;
otra fila de ellas a la izquierda de la mesa del maestro y atrás,
colocadas transversalmente, nosotros:
los más pequeños.
Hacía frío en invierno y con una estufa
que daba más humo que calor
pasábamos los días escolares,
ahora recuerdo, como si no fueran a terminar,
como si no fuéramos a ir a ninguna parte.
Sin embargo, no recuerdo muchas ocasiones
en las que el silencio y el murmullo,
las risas calladas y los otros,
nos hicieran estar más vivos
aunque pareciéramos dormidos.
Eran mis momentos sociales.
Ser hijo del maestro y tan pequeño no era cómodo,
ni tampoco era fácil tener amigos.
De hecho, recuerdo una infancia solitaria y familiar
de paseos con mi padre o con la hija de Isabel
y mi hermano Fernando, cuando abría el tiempo.
El molino, la fuente del Tío Peseto o las eras.

En aquel entonces nos mandaba el Gobierno una mantequilla
de no sabía qué país para que nos quitáramos el hambre
de la tarde; y más adelante, años después, un queso naranja
que venía en latas y también leche en polvo.

Y esto es lo que no he olvidado y quiero contar.
Eloy, un chico que era mayor que yo,
y que creo era hijo del carpintero,
una tarde me regaló una paleta, hecha por él,
para untar la mantequilla en el pan.
Lo recuerdo con sus pantalones cortos de pana negra
y una especie de chaqueta con chaleco abajo y camisa.
Se acercó callado, era muy callado siempre,
y me la dio en la mano.
Puedo decir que sin verme la cara, me supongo,
lo que llaman ahora "ojiplático".
Pasé mis dedos por la hoja que estaba pulida;
tenía la punta redonda y el puño,
un poco más grueso y redondeado del tamaño de mi manita.
Es un recuerdo indeleble ese momento.
La olí y olía a madera de pino
y lo miré con enorme agradecimiento.
Ambos estábamos con la cabeza agachada.
Igual no dijimos nada, como hacemos frecuentemente los hombres.
Alguien, de lejos, podría recordarle la imagen el cuadro de los trabajadores
del campo a la hora del Ángelus, de Millet.

Pero sin llegar a tanto, aún, mi corazón
recuerda ese regalo como un don inesperado
...y sigo agradecido a mi amigo Eloy.


http://2.bp.blogspot.com/-n4Xra0rzeKs/Ucc2_m6hAeI/AAAAAAAAGs4/JASOxvMbhOQ/s1600/angelus.png



© GatoFénix