miércoles, 29 de enero de 2014

Días de limpieza.

Los últimos días del año lunar chino
recomiendan limpiar.
Basan la limpieza en la eliminación de cosas
que ya no sirven, o están en desuso.
Limpiar es tirar, abandonar, apartar y apartarse.

Hay que dejar libres los espacios para luego
ir recibiendo los dones del año que llega.

Las cosas nos inundan y nos quitan vitalidad.
El exceso de cosas nos acosan por todas partes
produciendo una sensación de agobio,
de falta de aire, provocado por una falta de espacio.

Todo esto es fácil decirlo pero no es fácil hacerlo.
Los que nos hemos criado en el ayuno y la abstinencia
en el hambre y la carencia, no podemos fácilmente
olvidar/renunciar a nuestra experiencia.
Cuando se caía un trozo de pan de la mesa
al cogerlo le dábamos un beso.
Días de pan duro y oros sin pan.
Nosotros hemos llegado a no tener nada.
Eso ahora no se entiende, lo sé.
Aceptamos esa realidad pero nos hicimos promesas
y crecimos con ellas.
Cuando hemos podido, sin hacer daño a nadie, 
hemos ido muy poco a poco, adquiriendo,
coleccionando cosas que no tuvimos.
Nos fueron llegando los juguetes a destiempo,
a veces nunca, y nosotros nos regalamos,
pacientemente, aquello que no tuvimos.

Luego vimos que aquello no era lo que pensábamos.
Pero, una vez con ello, unido a muchos más objetos
crearon un ejército de cosas innecesarias
unidas afectivamente a nosotros,
por lazos insondables difíciles desenmarañar.

Este año como otros, desde hace muchos,
sé qué lo correcto sería desprenderse
de aquello por lo que ya no tenemos apego,
y sólo la pereza, o las dificultades actuales
de hacer una gran hoguera por S. Antón
nos retiene en esa madeja de objetos innecesarios.

Cuando miro en alguna caja llena de polvo
encuentro que el pasado se desliza por mis dedos,
me ilumina los ojos con formas o papeles escritos
que me llevan como en la alfombra mágica
por los cuentos de las mil y una noches
con todos los personajes dormidos en el tiempo
y que yo, por un momento, hasta ese dolor
o esa fatiga momentánea, me encontraba allí 
dentro de ese cuadro histórico,
tan de esa edad como los demás de la foto.

En mi caso hay cantidad de materiales escolares,
algunos como alumno, cuadernos y libros;
otros como profesional de lo mismo con:
proyectos curriculares, planificación de aula,
investigaciones didácticas, trabajos (publicados o no),
dibujos, cómics didácticos, exámenes y apuntes,
listas de alumnos, fotografías de excursiones y
otros libros más recientes, 
leídos y olvidados.
Sólo esto haría una pira que no desmerecería
de las que instalan a las orillas del río sagrado hindú.

No sé qué sentiría ardiendo con ello.
Todo desaparece y es un vertigo incomprensible
para mí.
No hay nada más como nosotros que nuestros escritos;
una parte material y un pensamiento hecho palabra: un alma.

Ya sé que no soy las cosas pero las siento
dentro de mi y son, gracias a mi, aunque no estoy seguro
de que merezca la pena perpetuar nada de alguien
que prácticamente
no ha llegado
a nada,
como yo. 

© GatoFénix

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No llegar a nada y ser mil veces más que un azx.

:-)

No ser nada y seguir en el camino.

:-)

Tienes la consciencia. Eres increíblemente afortunado.

:-)

Nunca pude tener una Harley.

:-)

Gracias por escribir para mí.

:-)

azx

Josemaria Garcia Toledo dijo...

Gracias a ti.
Pareces el eco de una sonrisa.

No sé que significa azx :(
Lo siento
Como siento no saberte, pero: gracias.