miércoles, 8 de enero de 2014

Volver a levantarse otro año.


Los años se suceden y vamos sincronizados con el tiempo.
Necesariamente nos movemos o nos aquietamos, como todo ser vivo,
al ritmo de la luna.
Circulamos en torno a un vacío amarrados a los otros con las manos
amorosas que nos han sostenido o nos sotienen, libres de ataduras,
inmersos en un remanso de paz o en una vorágine de los hechos
que pasan por nuestras cabezas, soñando, o frente a nuestros ojos
borrachos del movimiento de la Tierra.
El Sol, cada día, nos mueve a actuar llenando los ojos de vida.
Cada vez nos pesa más el tiempo, pero las vueltas siguen monótonas
como las manecillas de un enorme reloj mecánico.
Cada vez tememos padecer asincronía porque vemos que somos
un verso de pie quebrado en el soneto oficial que difunden voceros
oficiales, encargados de recrear la creación.
Todo misterio es ocupado por un lodazal de pensamientos egoicos
no menos misteriosos que la propia creación.
Por ello se mata y se persigue a los anacrónicos como yo,
y si no, se nos descalifica, que es casi más cruel...así nos recuerdan
que es a ellos a los que les debemos la vida, tan frágil,
y no a Dios.

© GatoFénix

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