martes, 11 de febrero de 2014

III La retaguardia en la guerra. Mi madre y mi abuelo materno.

Mi madre, mientras tanto, en la misma zona republicana en Motilla del Palancar (Cuenca) y su padre, mi abuelo, me contaron muchos años después lo que pasaron en retaguardia en esa terrible guerra, que ahora parecen empeñados en repetir. 
Muchos de estos promotores bélicos, fueron en su día objetores de conciencia. Una decisión, que entonces, yo no pude tomar porque era hijo de Funcionarios del Estado. Ya he dicho que mis padres han ejercido hasta su jubilación de Maestros Nacionales. No podía permitirme ese lujo con otros cuatro hermanos por detrás de mi. Fui al Servicio Militar, también como mi padre con la carrera de Magisterio terminada y durante la Mili en Alcalá de Henares, en la Brigada Paracaidista, aprobé mi oposición. Fue durísimo, pero la aproblé.
No es que fuera voluntario, no. Fue el primer año que los excedentes de cupo fuimos a cuerpos de voluntarios porque faltaban efectivos y nos cogieron a nosotros. Fui, lo que llamaban, despectivamente ,"un pistolo" y cumplí con mis obligaciones, pero no acepté el ofrecimiento de hacer el curso de cabo, aduciendo al capitán D. Bernardo Buesa Galiano, que por favor no me metiera de cabo porque había podido ir de Alférez por mis estudios (Alférez de Complemento como lo fue mi padre) y, sin embargo, no había querido. Aquello que él ofrecía como algo bueno para mi, porque deben saber que los "pistolos" no podían ser ni cabos, no le sentó nada bien y estuvo a punto de arrestarme.
- Toledo, Toledo, sal de aquí que te la estás jugando.
- ¡A la orden mi capitan! - y salí pitando.
 Estos que no han estado en la mili, que no saben lo que es un arma reglamentaria, ni la disciplina, ni el ejercito de la nación, sin embargo, andan montando guerrillas urbanas y comandan pequeños o medianos ejércitos de adolescentes y mayores a los que conducen encandilados con arengas y eslóganes a una espiral de violencia que se sabe cómo empieza, aunque ellos se esfuercen en ocultar con eufemismos o mentiras de que es expresión democrática, pero no sabemos dónde acabará, porque así fueron los años previos a la Guerra Civil española.
Si esto avanzara hacia otra guerra, ellos serían otra vez los que al venir mal dadas estarían en un pis-pas al otro lado de los Pirineos, o más lejos, y abandonarían a los suyos como hicieron con mi padre y los pocos compañeros que quedaron con vida al final de la guerra.
De mi madre tengo la información que paso a contar aunque hay cosas que me ahorraré por ahorrárselas a los lectores y seguro que otras las he olvidado por no hacer mala sangre. 
De mi abuelo y de los vecinos de los primeros pueblos en los que ejercí de maestro tengo también relatos que abarcan de la época de la guerra y años posteriores hasta enlazar con mi nacimiento 1951, por lo que puedo contar ya cosas de primera mano, que serán pocas, porque no es mi biografía sino el devenir de las cosas en unos años que ahora vienen a mi en forma de cosas que parecían que no hubieran sido y desgraciadamente, vuelven tan frescas que parecen que nunca se hubieran ido.
Es verdad que parece que toda información y experiencia me ha llegado para que ahora comprenda, aunque tarde, que todo lo que me dijeron es rigurosamente cierto, porque lo estoy viendo y algo de ello ya lo he vivido.
© GatoFénix

No hay comentarios: