jueves, 11 de septiembre de 2014

Un año de sequía y tanta lluvia



Un año de sequía y tanta lluvia fuera.
Las lágrimas son pedernales yermos.
Apedrean el alma y la dejan como una trilla.
Así pasa, que no nos pueden ni rozar
sin llevarse una herida
y nosotros otra soledad más.

Malos tiempos contagiados
enormemente contaminados del miedo.
Ese egoísmo que tiene tantos disfraces.

El tiempo pasa a su paso,
a veces lento y otras...
tan rápido que nos inmoviliza.
Quedamos pegados a la silla
clavados como con púas
donde la espalda se pierde
junto al hombre
y nos quita las ganas.
Lo peor es eso,
que nos quitan las ganas.
Las ganas de todo.
Saturados de tanta estupidez.
No puedo levantar la cabeza
porque mis pensamientos son de plomo.
Tantos años de mi vida para llegar,
¿a dónde?
llegar ¿a qué?
Una profesión tan provechosa
y que ha quedado tan denigrada
a fuerza de vueltas de tuerca
de los incultos poderosos.
Mamporreros de sistemas internacionales.
Sayones y escribas
de muerte.

© GatoFénix

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