lunes, 20 de octubre de 2014

Alma de Acero cuerpo de cristal 2010-2013




No puedo con esta pena.
No puedo, Señor, articular palabra.
Han llovido mis ojos toda al agua de todos los ríos
toda el agua de todos los mares de la tierra.
Esta noche
Limpio mis mejillas llenas de sal mientras percibo
cómo rueda la siguiente lágrima.
Águeda está aquí.
 Ha venido con toda la serenidad
de los seres de luz.
Me agradece con los ojos que esté rezando
pidiendole al Arcangel Azrael 
por ella y por mi.

Déjame que llore detrás del escenario, otro poco.
Las imágenes y la música en esta noche

Es como si toda la tristeza  me hubiera inundado.
Me muevo entre las sombras pero no puedo explicar el dolor.
A ratos salgo de mi y entro en los sentimientos de sus padres
y vuelvo a llorar a raudales sonándome los mocos cada rato.

Toda la noche la veo con mis ojos vidriosos 
a través del caleidoscopio de mis lágrimas.
No puedo estar más sólo.
Lejos los abrazos y los besos y  tengo sólo 
los recuerdos de esos años en los que luchas
a brazo partido con la muerte, sin saber por qué...
A veces, no tienes fuerza para aferrarte a la vida.
Es como si se marcha entre tus dedos el cabo que amarra
la barca al embarcadero.

Vuelven las imágenes envueltas con la música
y yo, me pongo frente al escenario.
Al poco llega "Susi" ronca y lenta
arrastrando un jinete con el corazón destrozado
y no hablamos,
pero entendemos todo
y nos une la pena.
Una pena que no sé cómo contarla
porque no existen palabras en ningún idioma.
Otra lágrima rueda por la mejilla y se pierde en la barba.

Un padre no puede con el peso de la muerte de su hija.
Demasiada carga para un sólo cuerpo.
Águeda está por aquí, de visita.
Tampoco sé si se ha llegado a ir alguna vez.
Espero que su ángel de la guardia le explique.
- No es por ti por quien llora este hombre.
Llora por él mismo. 
Porque no puede hablar ni hacer nada.
Él comprende todo este profundo pozo de dolor
y te está profundamente agradecido...
 y sobre todo te quiere. 

Un beso

(c) GatoFénix 
(Qué cosas tan incomprensibles, para los hombres, 
tiene Dios... Porque podríamos habernos ido juntos
o yo solo y tú haberte quedado)