jueves, 31 de diciembre de 2015

Noche vieja 2015

Si no fuera por la tristeza no seríamos humanos.
Tendríamos la carne de corcho y el corazón de matrerial inerte.
Ese dolor que nos llena de vacío, más que de otra cosa,
aflora en lágrimas cuando vemos la mesa esta noche;
Una mesa llena de ausencias.
Una mesa en la que, los que estamos, son menos de los que somos,
y las ausencias llenan los ojos de visiones, anticipando
que la realidad virtual, recordada, supera en número y en género
lo que verdaderamentre es este momento.

Se acaba un año, al que aún le quedan unos días de estrambote
para llegar al mono de fuego, que viene de camino.

Esta cabra, de año, se nos ha mostrado como macho cabrío,
muy alejada de la oveja que esperábamos hace unos meses.
Esta ambigüedad, barra, dualidad está omnipresente en la vida.
El macho cabrío tiene moradas, rojas y azules alianzas.
El color no importa, los camaleones los tienen todos.

Y ahí, en esta mesa, aparecen personas vitales en nuestra vida,
que ya no están, pero su recuerdo y sus enseñanzas perduran,
como solo sabe hacerlo, el amor verdadero.
Seres que nos anticiparon la verdad esencial que mueve "el Guiñol".

Seres que no están y su ausencia pesa más que las presencias.
La mesa está llena de ausencias.
Una mesa en la que estamos menos que los que somos,
menos de los que un día fuimos, o, tal vez, creíamos ser.
Todo lo pasado ya no es pero vive en nosotros como sustento.
No entendemos el presente porque creemos que tiene lógica,
y nos sorprende que su propia incertidumbre haga de las suyas.

Noche de reflexiones entre uva y uva;
De olvido en olvido en cada campanada.

Partimos el melón del año como si fueran dos melones
y llamamos, a uno,  2015 y 2016 al otro:
Todo el mismo melón.
Un melón que viene de Chile, en este transgénico,
globalizado, televisivo e internauta mundo de mier.., con perdón.

Un mundo lleno de presencias virtuales y ausencias verdaderas.
Locura vacía comercializada y politizada,
llena de tonterías, permanentes e inmanentes,
a la tontuna del hombre que se cree dios.
Un dios estupido desde la insensatez de la racionalidad,
con religión incluida, y que tiene visos de hacernos volver
involutivamente, como "los Yahoo" de Borges; a un paraiso
podrido de modernidad laica postmoderna que nos
llenará de vacío que es lo único que el mal
puede recrear para perpetuarse ininterrupidamente,
desde que el mundo es mundo.
En guerra civil permanente desde Caín y Abel.

© GatoFénix




martes, 29 de diciembre de 2015

Lo increible pero cierto

Os escribo a vosotros,
a vosotros que todavía entendéis mi lengua.
Esa lengua que vengo contruyendo hace años
la misma que sirvió a todos mis ancestros
para contar sus cosas,
la que usaron para pedir pan
o unas migas de amor a alguna mujer;
la misma lengua en la que hacían discursos lógicos
como la que les daba vueltas en su cabeza con ideas
descabelladas cargadas de sentido irracional
pero con otra lógica que nunca se supo su origen.
Os escribo mientra se pueda escribir
en esta dictadura incipiente del pensamiento único.
Hay viejos espíritus encarnados en nuevas serpientes;
y, aunque ajados, con los pocos años y las mentiras
de siempre, engañan utilizando los medios recientes
que todo lo controlan lobotomizando seductoramente..

Se han abierto las puertas de la carpa
y todo se ha convertido en un circo.
La herramienta ha sido esta que yo os regalo: la palabra.
La palabra travestida desde su propia esencia.
Lalabra a la que han puesto nuevos significantes,
recreando la torre de Babel,
y rizando el rizo,
con una sofisticada ingenieria psicolingüistica,
ha creado otros significados y los han impuesto
para controlar desde el desconcierto y la confusión.
Y en una vuelta de tuerca sutil aquello que no se podia cambiar
se ha cubierto con las capas de invisibilidad de los eufemismos,
y sobre esa poética bastarda se ha legislado
prohibiendo absolutamente, desde la sanción social
o las sentencias el uso de la verdad en el lenguaje.

Todo es un bucle que comienza en el mal, que es odio
y crea miedo, en la oscuridad de la ignorancia
para propiciar sociedades tribales, bautizadas como interculturales,
y que no son otra cosa que seres humanoides transgénicos
carentes de las raices necesarias para nutrir su alma.

Alma que posibilite la creación de columnas sólidas
que fundamenten nuestra existencia desde
la certeza de la muerte, y la sospecha de que somos
algo más que no sabemos
pero que nos deshacemos en palabras para contarlo.

Como yo hago esta noche, sabiendo que,
en alguna parte, de forma milagrosa
alguien encuentra consuelo al leerlo.

A sabiendas de que la verdad existe,
bajo miles de mentiras.

Y porque estas palabras hace que escuche,
dentro de su corazón un discurso que le recuerda
los cuentos de su mamá,
y justo, antes de cerrar los ojos,
luego de recibir
un suave beso
de:
"Buenas noches".

© GatoFénix




sábado, 26 de diciembre de 2015

Una pequeña luz de Navidad en 2015

Tiempo de Luz. 
Foto hecha por mí ©Jose maria García Toledo

 


Kika la perrita de Sara, con ropa talar, atendiendo.

 © Ángel Pintado
con el permiso de © Ángel Pintado, mi amigo de Tomelloso.



Lirios del campo. Fotos de mi propiedad © jose maria Garcia Toledo

Dios y el dinero.

24 «Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se dedicará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.

Abandono en la Providencia.

25 «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, pensando qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, discurriendo con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros, pero vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? 27 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? 28 Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. 29 Pero yo os digo que ni Salomón, en todo su esplendor, se vistió como uno de ellos. 30Pues si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? 31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?, 32 pues por todas esas cosas se afanan los paganos. Vuestro Padre celestial ya sabe que tenéis necesidad de todo eso. 33 Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. 34 Así que no os preocupéis del mañana, pues el mañana se preocupará de sí mismo: cada día tiene bastante con su propio mal.

De la Biblia de Jerusalem, en el evangelio según S. Mateo.

Ya han pasado las elecciones dejando a España a los pies de algún caballo.
Ha pasado la lotería dando contento a los afortunados. El Primero en Roquetas, Almería y yo, con tres cifras de un quinto premio que no tiene ninguna recompensa económica. 
Todo pasa con normalidad en este invierno incipiente que no tiene temperatura acorde ni oraje que se parezca a ningún invierno vivido por mi.
En este invierno de camisa y chaleco,
sin nieve ni hielo, y donde la chimenea
es un adorno oscuro, como un cenicero
de exfumador, antes de tirarlo a la basura.
Las luces adicionales y el árbol de plástico
con puntitos de luz, han ocupado su sitio.
La Navidad se resiste a desaparecer pero
está claramente en vías.
El despertar de las fuerzas oscuras, han hecho su efecto.
Diríamos que más que un invierno es una estación de cosecha.
Los frutos de veinticinco años de mala educación,
de colocación estratégica, de ciruelos en puestos vitales
en todo el organigrama del esqueleto funcionarial, en todos sus servicios,
han concluido en esto:
Una auténtica vergüenza, orgullo de quienes tienen a gala su desvergüenza.
El Mal ha calado los terrenos permeables de los jóvenes;
ha enardecido el odio de quienes lo guardan desde antiguo en su corazón
y han unido sus fuerzas infiltrados hasta en lo más sagrado con el fin
de resquebrajar hasta las rocas como si de un líquido ácido se tratara.
A los viejos, y, descaradamente, se nos desea la muerte
para que no recibamos pensión ni cobijo, porque todo ese dinero
se tiene que destinar a los que ni trabajan, ni trabajaron nunca, ni quieren trabajar
si no es de payasos políticos, payasos televisivos, payasos de videojuego;
o títeres de teatro, marionetas de periódicos, monigotes del senado, y 
figurantes estaférmicos en los diecisiete castillos neo-medievales;
guiñoles de los consejos de alguna entidad bancaria; o presidentes de alguna fundación
exclusivamente con ánimo de lucro.
Hay alguna singularidad institucional, pero obedeciendo los dictados de: "colabore
con la policía. Péguese usted mismo" se ha maridado con quien le elige la corbata,
aunque no pegue exactamente con el tiempo litúrgico, porque el Adviento ya ha pasado: el morado,
y está por llegar la Cuaresma. Pero había que introducir la cuñita de "aquí estoy yo" 
a la sombra del ciruelo, por si cae la breva...
Muy pocos, pagados de su ego, ocupan cargos relevantes de "directores de orquesta",
de teatro, de cine, de televisión, de periódicos, que son los que fabrican los argumentarios
para el resto de la masa.
A nosotros, nos queda una Navidad con alguna familia, porque toda la familia
también ha sido corroída y por eso afectada de toda esta afectación.
Ya hay familiares "buenos" "malos", de derechas, de izquierdas y mediopensionistas.
Porque el odio, sembrado con mucha inteligencia, lease cizaña
para los conocedores de las parábolas contenidas en los evangelios,
dejándolo caer por doquier en el núcleo familiar, ya sin cabeza,
 para que sea una familia/famiglio democrática debidamente denostada por LGTB,
el nuevo Vaticano o Central del Pensamiento Único con su Inquisición y todo,
por lo que entonces:"donde no hay cabeza, todo son patas".
Lo que vulgarmente se llaman rabas. 
-"¡Marchando una ración de rabas y dos cañitas!"
-¡Marchando!

© GatoFénix



lunes, 14 de diciembre de 2015

La soledad: ese ataúd

Me dijo al verme mudo y triste en el sillón:
- "No estés así"
Contesté apenas molestando al silencio:
- No puedo estar de otra manera.
Si nosotras te queremos.
Ya no dije nada más y respiré un poco.
Vino un pensamiento: "Mi cuerpo no nota eso"

Ahora,
al recordarlo,
se me llenan los ojos de lágrimas.

Noto que brota ese venero en alguna parte del cuerpo,
alguna parte muy profunda, de mi cuerpo.
La sensación es confusa para describirla pero es
como si viniera de los juanetes de los pies:
pasara por las pantorrillas;
subiera por por la espalda;
se expandiera por los hombros; y, de ahí,
me cubriera la cabeza y frente,
las orejas ardiendo,
una capucha de tristeza.
Es de un tejido talar franciscano
mas propio de la arpillera de un saco de patatas.
Tiene la frialdad húmeda de las tierras oscuras.
Tan profunda es la pena a veces.
"La soledad compartida es un ataúd sin acolchar"

Ya no dije más esta tarde noche.
A su abrigo, mis ojos entornados y vidriosos
me vieron capotando, tomando una curva a izquierdas,
en una recta.
Esa pirueta absurda, garabato en el aire,
ese trazo del que Dios me agració,
que es capaz de hablar al interior del ser
como un destello de síntesis de una verdad
que impacta como una luz intensa fugaz
y a la vez permanente, de un mensaje misterioso.

No tenía nada que decir.
Pasa cuando nuestras "estructuras profundas"
no son las mismas.
A veces la apariencia de la urdimbre es la misma,
pero el hilo con el que se ha tejido es de diferente naturaleza.
No es posible comunicarse.
Ver con antelación no evita ese dolor.
Las cosas andan por ahí con vida propia
y todo es propicio, en estos tiempos, para este desastre.

No se admite la verdad porque
cada vez te dirán que estás equivocado.
Son tiempos de mentiras que venden como verdad.
Si dices que los hilos que valoras son los que cumplen
los diez mandamientos, se burlarán de ti.
Lo dicen los argumentarios del descaro.
Y con esos mimbres: estos cestos.
Cestos que no pasarían la SHARP de los cascos homologados.
Nadie piensa que nuestra cabeza tiene gran valor
se fían de la propaganda para adquirir su urdimbre
y así andamos los que pensamos
que no hay que escatimar en verdades para protegernos.

Si estás descalificado, por la sanción social,
no te molestes en avanzar.
Cada palabra, sin abogado defensor delante, puede ser
utilizada en tu contra siguiendo el argumentario.
Sin posibilidad de réplica.

Mejor el silencio, aunque tampoco creas que tanto,
que hasta el silencio anda tipificado y no muy bien
en los argumentarios de la perversidad.


 © GatoFénix 

Y es que "la vida te da sorpresas"...como la canción
https://youtu.be/au06IHpZPHQ



Recuerdo aquel chiste que termina diciendo la víctima de una invitación a una vuelta que le hizo su amigo el piloto de acrobacia aérea....después de muchos: "no, si esto ya lo sabía yo", a cada indisposición de su cuerpo en el periplo.
Al final en un looping acaba diciendo:
- "¡Mira! Esto no lo sabia"





jueves, 10 de diciembre de 2015

Aire de Navidad

Después de las motos, lo que más me gustaba de joven era ser piloto de avión.

Mucho antes, cuando era muy pequeño, si me preguntaban yo respondía que quería ser conductor de camión, que entonces no sabía que existieran los aviones. Lo más que ví era un "coche de línea" que me llevaba a Cuenca y los coches de charol negro como escarabajos.
En uno de ellos que llegó a Zafrilla, subido en el pescante, viajé desde la fuente y lavadero hasta la plaza del pueblo, donde vivíamos, unos cien metros como Aladino en su alfombra. Todavía noto el temblor en las rodillas cuando arrancó; y el retumbar de mi cuerpo con el costado pegado a la puerta.
Aquello se quedó grabado en mí hasta en los huesos y a veces me viene el recuerdo al acelerar desde abajo en segunda "La Pepa" que es mi vieja moto BMW K100RS Style.

Lo de los aviones fue muy posterior.

No se veían aviones por allí.

En el cielo, las nubes que se veían eran los cirros naturales con su color teñido por el capricho de la tarde.

Pero cuando los vi, aquellos "pájaros" todavía poco estilizados, me gustaron.

Hubiera intentado ser piloto, pero con gafas no podía ser, y me llevé un chasco.

Años más tarde, muchos años más tarde, casi completé las clases para obtener el carnet de piloto de ultraligeros. Era bonito, pero ya no era comparable a ir en moto, y mucho más caro.

Sin embargo, me hubiera gustado ser piloto de aviones gordos, por las sensaciones; pero ya no tanto lo de pilotar un caza y meterse en faena.

Para concluir, os deseo una Feliz Navidad, ahora que no se lleva nada, porque al fin y al cabo este tiempo seguirá siendo un precioso valor oculto en nuestra vida que nos recuerda la infancia y el hogar, y el frío y el calor, y la caja de dulces y turrón del duro y del blando; y aquella cesta recien traida del horno, en la cadera de mi madre después de hacer la masa y recortarlas. Aquello era el resultado de su trabajo, expandiendo aquel aroma, como el "bota fumeiro" de Santiago. Una cesta de mimbre hasta el borde de magdalenas, de tortas reales de manteca y naranja; y aquellas galletas duras con ralladura de limón...todo inolvidable.
Al lado de un Belén con Portal y el Misterio;
Castillo de Herodes con Herodes y sus guardias;
el puente sobre el río;
el pescador con el sempiterno pez tumbado al final del sedal;
y las lavanderas; el rebaño y el pastor con sus perros;
el molino junto al puente y el río de papel de plata con sus riberas de musgo;
y las montañas de "mocos de herrero" que era lo que quedaba en el fogón de la fragua.
Los Reyes Magos con su camello y con su paje, que avanzaban según llegaba el día Nochebuena;
El cielo con papel de seda y estrellitas de papel de plata.

Con el tiempo, llegaron las luces de colores, esas que si se fundía una, adios cadena luminosa;
y más pastores adorando y la lechera y el ángel de los pastores que estaban guisando...

Y ahí lo dejo, puesto para todos vosotros, que algunos seguro que no tenemos espacio en nuestras casas para poner el Belén. Y otros teniendo espacio de sobra no tienen voluntad,
"noseaqué" pierdan su identidad y su vacío postmoderno del sesentayocho enmohecido, encanado o/y enconado, según la edad.

Féliz Navidad.



© GatoFénix 



viernes, 27 de noviembre de 2015

Dire Straits - Sultans Of Swing (Alchemy Live) El espejo




"LA MÚSICA ES NUESTRO ESPEJO DEL ALMA!
 

    
  
La musica es nuestro espejo del alma.
Este espejo "pasa del tiempo" y nos mira,
tal como es nuestro interior.
Desaparecen las arrugas de la piel
y aparecemos tal como somos.
La música es el espejo del alma.
En ella, al cerrar los ojos, quedamos
en una paz zozobrosa y remozante.
Es el gozo interior de ser; no, de haber sido.
El gozo de existir dentro de uno momentos
felices como en un huevo de Pascua "sin tiempo".

Damos saltitos imperceptibles en nuestro interior;
y nuestros pies olvidan sus achaques;
se mueven todos los órganos del cuerpo,
cabalgando al paso, al tote,...del corazón.
El siempre joven.
Pierdes la memoria
del tiempo, volviendo del revés, el tiempo.

Y entonces, aparece una sonrisa interior en los labios;
tan fresca y jugosa como entonces, que es ahora,
tan locos, como felices e irracionales,
durante la escucha.
Y la musica, que es un espejo interior, nos devuelve
nuestro mejor momento como un beso.

Y pasa una película hecha de retales del pasado
vueltos esencia, que, diluidos, tornan el vaso de agua transparente
en un crisol, una lupa misteriosa que aumenta
lo amoroso y dulce transmutándose
en una copa de excelente vino
con la que ahora brindo por vosotros.
¡Salud, amigos!

© GatoFénix

lunes, 9 de noviembre de 2015

La piel de una esfera.


https://www.facebook.com/Milkyway.Nasa.115943216485228220871/videos/911976045551755/


Nos pasa a nosotros igual.
Decimos "que se nos hiela el alma".
Porque el amor es nuestra agua de vida.
Y no hace falta, en ocasiones,
tantos grados bajo cero.
A pleno sol, en verano,
con quien más quieres...
alguna palabra...a veces,
una mirada...
Sólo una mirada  y quedamos
hechos hielo conformando la piel
de una de esfera.

Una esfera vacía llena de aire seco
como de Chinchilla en invierno.
Ignoramos todo y habitamos como podemos
en el inhóspito centro de ese frágil globo
que es nuestra casa buena parte
de nuestra existencia.

Es tan terrible esta maldición
que nos inhabilita para ser tocados,
que no ha lugar, por nadie
y ni resistiríamos un beso,
de esos de pétalo de rosa.
Porque al instante,
saltariamos en puntitos de luz
y quedaríamos convertidos
en incontables pizcas
sin historia, y
sin porvenir.

© GatoFénix


sábado, 7 de noviembre de 2015

En la oscuridad desaparece la sombra.


 No puedo menos que pasar esta foto,
porque es una gran verdad.
 "De noche todos los gatos son pardos", se dice.
(Mejor me lo digo a mi mismo, jeje)
Llevo toda la vida confiando y no tengo palabras para decir
lo verdad que es.
Es una gran verdad, pero no se aprende nunca.

Ayer sin ir más lejos me llevé la última.
El último zas, que se dice ahora.
¡Hombre! Se acostumbra uno,
incluso viéndolas venir y no siendo tonto del todo.

Parece que unos nacemos de una manera y con una disposición
y otros, bueno, son diferentes.
Se mueven mejor en la oscuridad, por eso de su sombra.
Hay gente, que como decía mi padre, ya muerto:
- ¡Qué mala sombra tiene!
Y no creáis, que he pensado en ella mucho.

Tiene una gran carga de profundidad y mucho fundamento.
La sombra...Hum. Pensando...
No se dice "tiene buena sombra", de nadie.
Esos, que no son como yo, creo que han nacido en ella,
en la oscuridad, digo.
Y siempre permanecen en ese lugar cómodo,
donde no se llevan sorpresas, porque saben que lo de confiar
es cosa de alto riesgo.

Puedo hablar con naturalidad sobre esto, porque aquí no hay nadie real.
Todo es como esa sombra (virtual) y se está tan lejos que hay abismos
más que distancias en este "nosotros";
porque tal vez lo más milagroso, que es la comunicación, no se puede dar
porque nadie "ha hecho ni una legua en sus mocasines",
en los del "otro".
Mocasines, que son los libros de cada uno;
y sus pensamientos mientras los lee;
y sus diálogos interiores sentados, a oscuras,
al borde de su cama.
Cuando no sientes más calor
 que el que te fabricas bajo el edredón.
Y rezas agradecido como hacia mi tía sor María,
en la Clínica del Trabajo, cerca de Cuatro Caminos.
- "Un Padrenuestro por el que inventó la cama". Me contaba.
O cuando ya muy débil y enferma, a punto de morir, que dijo:
- "Pues esto de la vida tampoco ha sido gran cosa" Vamos,
"nada del otro mundo".
Que por un lado tiene su gracia, pero ella no bromeaba, en ese momento.

La vida para ella no había tenido muchas luces de colores.
Toda su vida cuidando lisiados, ayudandolos a rehabilitarse.

Y, sin embargo, viéndome desconsolado,
aquella Navidad del cincuenta y ocho,
llorando desconsoladamente, triste y frustrado,
en víspera de unos Reyes que no trajeron
"el coche que se le abrieran las puertas", que yo esperaba.
Me dijo:
- ¿Tú crees en la Providencia?
Yo no entendía esa palabra, pero dije:
- Sí.
Y me regaló un avión, que era una tontería fea,
que cargaba como tres supositorios de plástico,
con un alfiler en la punta y que mirando por el fuselaje,
y con ayuda de un espejo se veía el suelo.
Sobre él, se ponía un corcho cuadrado con una ilustración, a todo color,
de la Tierra vista desde el espacio.

Alguna vez me pinché en la punta del pie. Bombardeando.
Ya dije, algo feo, que nada más verlo supe "el recorrido" que tenía.
Y así ha sido toda la vida.
Siempre confiando.
Pensando, y lo sabia, "que el hombre es la medida de toda las cosas"
y a posteriori lo reflexionaba, si lo sabía...¿entonces?
Pero sigues confiando, aunque tengas la cara como un pan
de tanta hostia que te llevas.
Y no hay más. Por eso lo digo.
Porque no va a cambiar tu vida, como tampoco la mía.
Aunque yo "sé que no tengo mala sombra".
Y eso me reconforta.

© GatoFénix






A este lado del puente. Al otro, la Córdoba mágica y eterna.

Hace unos días emergió como de la nada virtual
esta obra de Ángel Pintado Sevilla.
Desde el sesenta y nueve no había visto esa magen.
Aquella era verdad y ahora un sueño.
Era mayo y primavera.
Ahora otoño y noviembre.
Allí fui más que joven, entonces púber,
y hasta allí me llevan los ojos de este mágico puente.
Sueños dormidos pensaba que perdidos
 pero que al mirarme tanto oro viejo,
tánta cúrcuma y tanta canela esparcida al viento
se me abrieron las heridas del entendimiento.

Viejos recuerdos de este lado del puente,
Córdoba al fondo a la izquierda,
del lado del corazón; Mezquita, luego Catedral,
fiel testigo del amor sacrificial de Cristo 
que transmuta:
lo turbio en claro; 
lo claro en luminoso;
el amor y el miedo, en un juego de niños tras los zarzales,
bajo el sol de justicia
en Córdoba "la Sultana"
como una mujer tendida, enamorada;
abrazada a un transeunte desconocido
por los meandros milenarios
del río de siempre; fuego ardoroso
y tiento tierno de amante
del eterno, efímero, ciclo de la vida.

© GatoFénix

jueves, 5 de noviembre de 2015

El mismo otoño como espejo.


Obra sin nombre del pintor Manchego Fermín García Sevilla

Mira que no quería escribir, porque me puede 
la pereza y la morriña de este otoño.
Apago la televisión harto de mentiras indecentes
de personas que cobran de nuestro sudor
y que tiene la poética patética de la maldita guerra que los parió.
Este odio de crianza en barricas de ignorancia, 
ha alcanzado un alto grado de perversidad
y una ínfima calidad del producto.
Es el presente que nubla los días más que las nubes
pero no puede con la limpieza de los espejos
donde se miran cetrinos casi dorados verdes
de las hojas de tantos libros enhiestos de las riberas
empujados desde arriba por el rojo de una tierra
que más parece sangre vieja al sol de un corazón abierto
bajo los tomillos y las hierbas grises, 
como sobrio plumón de una altiplano donde
podríamos adivinar alguna liebre o algún conejo.
Mirar, en ese espejo del cuadro, duplicar el cielo
y repetir sonriendo el temblor de unas hojas,
sobre la superficie cruzada como por un cometa,
tal vez la estela de un ave que limpia sus patas
o la herida abierta de un tapiz que cubre lo oculto,
lo insondable, lo que todas ellas saben desde la primavera.
Que tienen los días contados, que les quedan dos telediarios.
Y con eso, nos traen mejor que nadie nuestra verdad.
El otoño nos la trae para enseñarnos,
 la caducidad.
La esplendorosa caducidad, dorada y ocre.
Cómo de forma natural, sin estridencias
 nos enseña, la madre tierra y sus hijos los álamos,
el cambio permanente de las cosas.

Πάντα ῥεῖ; "Τodo fluye" decía Heráclito

Y todo fluye.
Nosotros, somos parte de ese todo.
Aunque pasemos toda la vida jugando al escondite.
Delante de este magnífico espejo perdemos
el sentido del tiempo y nos vemos mirando
tantas veces. Tantas veces, tantas,
que apenas somos conscientes, en un momento:
qué fuimos, cómo fuimos y con quienes fuimos.
Se nos amontonan los recuerdos y se nos superponen;
se pegan y se enredan, plegándose sobre sí, 
como el film transparente que el carnicero 
enrolla sobre el kilo de chuletas de cordero
en la bandeja blanca de porexpan:
Pues así, como queda detrás de la bandeja.

¡Las veces que he pasado por esa curva, con mi moto!

Cada una de ellas vuelve una y otra vez
como la primera.

Y todas las personas que quise y me quisieron querer,
las que me acompañaron, tantas veces,
 junto a una sartén de gachas
y un plato de chorizos y torreznos.

Todo eso me viene junto al cuadro,
y está ahí, al lado y por supuesto
 dentro de mi.
Son los oros de mi otoño.

A veces pintaron bastos;
espadas, las que menos...
y gracias a Dios,
también hubo copas.

© GatoFénix 


martes, 3 de noviembre de 2015

"De noche en mi Cuenca. En memoria de mis padres"


Cuenca de noche. Oleo de Ángel Pintado

Es de noche en mi Cuenca y es,
 y es, en el lienzo de Ángel, un hueco de sueños.
Sueños de colores, colgados de alguna sombra;
Sombra de luminosos sueños en un pozo.
Un pozo de infancias tristes con hambre.
Hambre de lo que sólo era una referencia de agua.
Agua que ni de noche baja, por el río Júcar, negra.
Negra, la sombra de mis ojos pendientes de algo.
Algo que busco y se escapa volando en murciélago.
Murciélago que encarna la sombra de una mariposa ausente.
Ausente el cariño de mi madre, muerta, que sobrevuela mi soledad.
Soledad de los muertos en "la casa de todos", que decía mi padre.
Mi padre que pedía que su cuerpo reposara en tierra.
La tierra que se crece, moja sus pies en los ríos y sube a lo alto.
Alto de Cuenca que invita a volar sobre el Huécar.
Huécar , el hilo transparente que zurce las botas del puente.
Puente San Pablo, de hierro y calzado de traviesas.
Traviesas ausentes de vías para sentir que vuelas al pasar.
Pasar, del tiempo; puente entre luces y sombras de nunca acabar.
Acabar de encontrar lo poco que eres, cualquier noche.
Noche como esta "sin padre ni madre ni perrillo que te ladre" 
Que te ladre la noche, al fin, descubriendo que Cuenca es una herida.
Una herida abierta que te invita a sanarte del miedo.
El miedo que envuelve las noches de embrujo.
Embrujo de cuadro de Ángel que lleva la vista a sus fuegos,
Fuegos fatuos de tantos que hubieron muerto y que vagan.
Vagan, denoche, de los Difuntos, volando y parando en el alto.
El alto, frente al Sagrado Corazón, que se asoma enfrente bendiciendo.
Bendiciendo sus vidas pasadas devolviendo las vistas a sus paseos 
Paseos de mozos temblorosos sobre las traviesas del puente que vibra;
que vibra siempre, como entonces, al coger la mano a su amada
amada que al sentir la caricia bajo la cúpula de la noche, él;
Él escucha su voz diciendo, apenas sobre el viento,
un entrecortado 
"Te quiero".

Y sobrevolando 
a vista de pájaro

Es
Y es el lienzo
Sueños
Sombra
Un pozo
Hambre 
Agua
Negra
Algo
Murciélago
Ausente
Soledad
Mi padre
La tierra
Alto de Cuenca
Huécar
Puente San Pablo
Traviesas
Pasar
Acabar
Noche como esta
Que te ladre
Una herida
El miedo
Embrujo de cuadro
Fuegos fatuos
Vagan de noche
El alto
Bendiciendo
Paseos de mozos
Que
Amada
Él
Escucha
Un entrecortado
Te quiero.

Y sobrevolando a vista de pájaro, Es. Y es el lienzo: Sueños, Sombra, Un pozo, Hambre, Agua, Negra, Algo. Murciélago Ausente; Soledad. Mi padre. La tierra. Alto de Cuenca, Huécar. Puente San Pablo.Traviesas; Pasar, Acabar...Noche como esta.
Que te ladre Una herida, El miedo, Embrujo de cuadro, Fuegos fatuos Vagan de noche. El alto Bendiciendo Paseos de mozos Que, Amada, Él Escucha Un entrecortadoTe quiero.


© GatoFénix (Dia de los Difuntos 2015 en el mundo cristiano)


martes, 27 de octubre de 2015

Le debo unas palabras a este otoño.

Obra de Ángel Pintado Sevilla
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Le debo unas palabras a este otoño.
Es este otoño de dos mil quince,
 eminentemente silencioso.
Se nos fueron llenando los ojos de la última luz de los Arcángeles
y el veranillo de San Miguel era el estrambote del último verano.

Y se fue colando el otoño 
tirando el oro por los suelos
en calabazas y pámpanas en el campo, como las obleas 
crujientes y luego ronchonas, 
a nuestros pies, en la ciudad.

Le debo unas palabras a este otoño.
Lo recibí a cuerpo descubierto sobre mi moto.

Quedé con mi hermano en Tarancón, y cada uno en su montura,
hicimos el viaje a Cuenca.
Hacía casi treinta otoños que no hacíamos una ruta,
cada cual sobre su moto; yo delante, como entonces
y él detrás, a nuestro aire cada uno, pero
en la misma sintonía de pensamientos:
juntos.
Hizo calor ese día. 
El sol de "membrillo" no sólo era color,
también templaba el ánimo y una vez parados,
y con tanto apero encima, llegamos a sudar.
Diría que volamos bajo con un cielo azul
con pocas hilachas de algodón, altísimas al Sur.

Llegar a Cuenca, donde nací, y pasar por delante de la misma puerta,
de la "casa-cuna" que entonces era
el Antiguo Hospital de la beneficencia,
me da un subidón que me reconcilia, cada vez, con la vida.
Ahora, sólo queda la fachada, y no queda en su interior
ningún vestigio de cama, ni de capilla, ni de lo que entonces
fuera quirófano; y, en su lugar, que pasé un día y lo vi,
hay mesas de oficina y murales y letreros con indicaciones,
dependencias y despachos dedicados por la Junta de C-LM
a ser Delegación Provincial de Agricultura y Desarrollo Rural 
de estos Reinos de Taifas
que nos colaron por la escuadra 
los que estaban agazapados desde el 1939
y saltaron como ratas rabiosas al queso hecho porciones
para ser cabezas de ratones y despacharse a gusto,
a la consigna: "cada uno a lo suyo sin molestar".

Este pesar me ha acompañado desde el primer día que pude ver
la Cuenca que me parió transformada en una caricatura.
Casi más, una máscara esperpéntica como sacada
del Museo de Arte Abstracto, del que salí
pensando si a todos les parecería como a mi,
una broma de mal gusto o una burla a nuestra inteligencia.
Bueno, pues eso es lo que poco a poco ha ido desnaturalizando Cuenca.

Gracias a Dios que no han podido con todo.
Han puesto objetos horribles de mal rollo y dudoso gusto,
en algunos lugares estratégicos;
remodelaciones urbanísticas que dan dentera.
Sin ir mas lejos, quisimos pasar por Carretería y estaba prohibido.

Gracias a mi amigo Angel Pintado, que le ha hecho un cuadro 
que vale más que todo el Museo antes mencionado.
Arriba lo pueden ver. 
Pintado desde arriba mirando al Huécar.
Cuenca, que siempre es Única, en otoño más.

Y le debía yo unas palabras a este otoño.

Ese otoño que nos visita cada año y que, nosotros,
cada vez, lo sentimos más nuestro; 
porque nuestro cuerpo, acusando el tiempo, 
nos deja en la piel de las manos
pequeñas sombras de hojas de álamos, olmos y plataneros,
como esas que pisamos en nuestros paseos, al caer la tarde.

Y nos tiñe la mirada de sueños, de recuerdos
y de pensamientos que unen los unos con los otros
en un sentimiento que Ángel captura con facilidad,
como el colibrí que liba de la for del espliego,
porque lleva en su alma vieja un torero sin muleta, un músico,
y un poeta silencioso que llena lienzos y más lienzos de versos sueltos
llenos de música
 y que da capotazos al toro del ensueño de la realidad,
para que no se pierda el momento, 
como se pierden los colores de las alas de una mariposa
cuando levanta el vuelo huyendo del cáliz de una flor.

Ángel, en este cuadro de Cuenca es como la abeja melífera
que se hubiera vuelto loca de alegría, o de tristeza; o de vacío, en un momento,
sabiendo que ha de morir 
y hubiera dado una patada a la colmena
desparramando sobre la superficie blanca de un lienzo
su historia humilde y su trabajo callado de toda una vida
dejando su testimonio en cera virgen y miel,
el complicado corazón de este humilde conquense.

El maestro no da clases sino con sus obras,
Y sus obras son amores: un amor de obras da.
Y por eso no hay palabras para decir
Porque el que tiene la gracia de "ver",
que diría el ciego de Granada,
"No hay mayor desgracia, mujer"...
Que ir a Cuenca y no poder ver.
Y peor,
 sólo ver tejados y fachadas 
y una gracia poder,
casi tocar, el Áura de la Nada.

Le debía yo a este bonito otoño 
unas palabras.
Porque es un cuento de cuentos y de cuentas,
como un rosario, cada rincón de Cuenca
que se insinúa
viviendo desde antiguo en esa piel seca de peladura de mandarina 
(el lienzo)
presta a ser arrojada al fuego
para que nos llene los ojos de Luz, virgen de Cuenca,
como una falla valenciana,
o como las pequeñas burbujas del champán
que saltan de una copa trayendo a la memoria
amores que han marcado momentos
de lo que llamamos vida,
aunque sea más un ir dejándonos,
poco a poco, entre las hojas
del libro de cada otoño.

© GatoFénix