martes, 10 de febrero de 2015

Preparando el cambio...de año

Cuando el año del caballo se termina,
lo primero y principal es mirar como dice en sus libros
ANTONIO BLAY FONTCUBERTA
como desde detrás de un escaparate,
ajenos a aquello que pasa, sin inmutarnos, 
centrados en la observación de lo otro.
Nosotros sólo, en esa actitud, podremos 
tomar aquella fotografía y luego 
verla de nuevo para aprehenderla.

Luego,  en frío, la pasamos a analizarla.

He dicho antes que el año del Caballo de madera,
tiene los días contados, pero él, como nadie,
sabe llegar al final como si fuese el primero
aunque muera después.

Cuando se hace uno mayor, mayor de verdad,
valga el eufemismo de viejo aunque no soy amigo,
te das cuenta de detalles que en otras circunstancias
pasan desapercibidos.
Disminuye nuestra agudeza visual pero aumenta,
no siempre porque esto es electivo, esa otra capacidad
que nos lleva a ver de otra manera las cosas, sin los atuendos,
y descubrimos lo que a otros les resulta oculto, porque así lo quieren,
y como todo crea hábito llega un momento que ni queriendo
ven lo que tienen delante de sus narices.

Esta capacidad, también se aplica a esas realidades virtuales,
imagen, foto, cine y televisión, porque seguimos detrás del  cristal.

La soledad que nos acompaña con los años, también ayuda.
No tenemos "ruido" alrededor y los mensajes de las apariencias
cada vez nos confirma que no engañan a nadie porque  captamos
que el mensaje es el medio o de otra forma: que la forma lo es todo.

"Si, se pierden las formas" que oímos, casi se ha perdido todo.
No voy a daros la solución.
Yo sé lo que he visto, pero, no puedo decíroslo porque 
vosotros , en vez de ver lo que yo, interpretaríais lo que yo he visto.
No es que me importe vuestro juicio, esto es algo muy importante,
tengo la responsabilidad de ser yo el que vea sin que me someta
al dictado de lo que digan que tengo que ver.
Asumo la responsabilidad y el trabajo que supone
a la vez de coste afectivo, porque ya puedes adivinar
que esto no ayuda a tener mucha gente al lado;
ni tiene que ver con el progreso social;
ni puedo optar a reconocimiento alguno,
pues si alguno me lo tuviera, tendría que ocultarlo;
y, negarlo, no tres veces como Pedro, sino cientos,
para poder mantener su estatus y su fama.

Hay tarea:
Primero, ver, tal como he dicho, sin juicios ni culpabilidades.
Segundo eliminar lo que de negativo nos hubiera dejado.
Tercero, separar el grano de la paja, de aquello bueno recibido;
(El caballo de Troya era un regalo de madera, no lo olvides)
Cuarto, queda quieto un instante y respira suavemente
dejando ir tu frustración ante las peras del olmo.
Quinto, separa el daño de las ofensas;
El daño recibido del causado y cura las heridas con humildad.
Las ofensas déjalas ir porque uno puede vivir sin orgullo y así lo decides.

Todo lo anterior será muy positivo que lo escribas en tu diario.
Pudiera sorprenderte lo que ves ahora y lo que te han dicho que era.
Lo peor es cunado uno mismo se dice lo que hay que ver...
Recuerdo:    "Colabore con la policía, péquese usted mismo"...
Son tus creencias las filtros por los que pasan las cosas.

Aprovecha lo bueno de la energía del Caballo: la transformación.
Es posible. 
Cree en ti.
Decide por ti, sin miedo.
NIngún animal tiene el arrojo de correr en la noche cerrada,
sin ver nada cierto, si no es el caballo.
El caballo es todo corazón.
Gana la carrera o muere en el empeño. Por eso,
es de vital importancia, el jinete...
Y ahí lo dejo

© GatoFénix

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