domingo, 4 de octubre de 2015

El otoño es un "collage" por Ángel Pintado. "Pámpanas al vuelo".







El otoño es un "collage" de colores,
de texturas, de olores, de sabores evocados; y todo, 
amalgamado con la luz de oro viejo 
- melocotón y membrillo - 
atardeciendo a pie de tierra tras la tormenta.
Se nos viene arriba, el animo decaído,
al encontrarnos frente a frente con este lienzo 
de Angel Pintado Sevilla.

Ha dejado exento, en él, 
ausente de suelo, tal como hace 
el aroma de la esencia de las cosas. 
Cosas muy nuestras, que nos envolvía,
por este tiempo, (desto hace tanto)
en tierras de la Mancha que fueron nuestra casa.

Son tantas las vendimias que atesoran sus ojos
 como su habilidad y maestría para dejar ante los nuestros
  el asombro y la belleza rural de cada espacio, 
de cada hueco, en campo abierto, transformado 
en óleos, y luego aplicados con mimo y soltura,
ya con pinceles, ya con espátulas y 
hasta con la yema de los dedos.

Ante nosotros algo que nos vuelve
a los mejores otoños de nuestra vida.
Tiempos, ciertamente pasados, quién puede negarlo, 
pero que no puede impedirse que vengan,
de golpe, a nuestra memoria. 
Vienen trayendo mapas conceptuales 
cargados de nombres propios, 
de amores, 
de familiares y de los escasos amigos; 
Vestidos todos con sus mejores caras y sus aconteceres.

Es difícil encontrar una obra tan explícita, 
como evocativa y sugerente (que no es lo mismo)
Que que en ello está el espacio intemporal; 
el tiempo pasado, el presente y hasta (entiendanme) 
la nostalgia de un tiempo futuro 
con el miedo que traen las malas noticias de este otoño,
y que nos hace temer, que pudiera ser que, 
otros "artistas del robo y la mentira"
hicieran con su perversidad, que todo desapareciera. 

Todo, tristemente. 
Tan cierto como que llegará el invierno, si Dios quiere.
O nuestra propia muerte, como certeza ineludible
que nos recuerdan las pámpanas.

LAS PÁMPANAS AL VUELO...TRAS AL VENDIMIA.
óleos de Ángel Pintado Sevilla


Las pámpanas al vuelo de 2015 anuncian
un invierno lleno de incertidumbre.

Los que no siguen el pulso de la vida,
sino más bien las pulsiones de la bolsa,
parece que en su necedad vana
"inventarán la rueda".

Su perversidad añeja trasegada a nuevos odres 
va a realizar la proeza de transformar en vinagre
el mosto de las uvas de este otoño
sin pasar antes por ser vino.

Llevan más de treinta años macerando el odio.
Han envenenado todos los fluidos.
Han contagiado su mala sangre.
Han podrido las mentes y los corazones
desde la infancia hasta la madurez
durante dos generaciones, y este año,
me temo, se cogerá la última cosecha,
en democracia.

Han fabricado laboriosamente
durante todo este tiempo
necios, incompetentes y agresivos combatientes
de un ejército dirigido por insumisos, enarbolando 
la bandera roja de la guerra.

Vienen con la intención de hacer
"que las pasemos moradas" una vez más,
porque practican la doctrina de la venganza.

Parece que el Apocalipsis está empezando
y las pámpanas al vuelo lo anuncian.

Es una vendimia tan contaminada,
que hasta de la uva Airén
se obtendrá el vino tinto del odio.

© GatoFénix





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