sábado, 7 de noviembre de 2015

A este lado del puente. Al otro, la Córdoba mágica y eterna.

Hace unos días emergió como de la nada virtual
esta obra de Ángel Pintado Sevilla.
Desde el sesenta y nueve no había visto esa magen.
Aquella era verdad y ahora un sueño.
Era mayo y primavera.
Ahora otoño y noviembre.
Allí fui más que joven, entonces púber,
y hasta allí me llevan los ojos de este mágico puente.
Sueños dormidos pensaba que perdidos
 pero que al mirarme tanto oro viejo,
tánta cúrcuma y tanta canela esparcida al viento
se me abrieron las heridas del entendimiento.

Viejos recuerdos de este lado del puente,
Córdoba al fondo a la izquierda,
del lado del corazón; Mezquita, luego Catedral,
fiel testigo del amor sacrificial de Cristo 
que transmuta:
lo turbio en claro; 
lo claro en luminoso;
el amor y el miedo, en un juego de niños tras los zarzales,
bajo el sol de justicia
en Córdoba "la Sultana"
como una mujer tendida, enamorada;
abrazada a un transeunte desconocido
por los meandros milenarios
del río de siempre; fuego ardoroso
y tiento tierno de amante
del eterno, efímero, ciclo de la vida.

© GatoFénix

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