martes, 29 de diciembre de 2015

Lo increible pero cierto

Os escribo a vosotros,
a vosotros que todavía entendéis mi lengua.
Esa lengua que vengo contruyendo hace años
la misma que sirvió a todos mis ancestros
para contar sus cosas,
la que usaron para pedir pan
o unas migas de amor a alguna mujer;
la misma lengua en la que hacían discursos lógicos
como la que les daba vueltas en su cabeza con ideas
descabelladas cargadas de sentido irracional
pero con otra lógica que nunca se supo su origen.
Os escribo mientra se pueda escribir
en esta dictadura incipiente del pensamiento único.
Hay viejos espíritus encarnados en nuevas serpientes;
y, aunque ajados, con los pocos años y las mentiras
de siempre, engañan utilizando los medios recientes
que todo lo controlan lobotomizando seductoramente..

Se han abierto las puertas de la carpa
y todo se ha convertido en un circo.
La herramienta ha sido esta que yo os regalo: la palabra.
La palabra travestida desde su propia esencia.
Lalabra a la que han puesto nuevos significantes,
recreando la torre de Babel,
y rizando el rizo,
con una sofisticada ingenieria psicolingüistica,
ha creado otros significados y los han impuesto
para controlar desde el desconcierto y la confusión.
Y en una vuelta de tuerca sutil aquello que no se podia cambiar
se ha cubierto con las capas de invisibilidad de los eufemismos,
y sobre esa poética bastarda se ha legislado
prohibiendo absolutamente, desde la sanción social
o las sentencias el uso de la verdad en el lenguaje.

Todo es un bucle que comienza en el mal, que es odio
y crea miedo, en la oscuridad de la ignorancia
para propiciar sociedades tribales, bautizadas como interculturales,
y que no son otra cosa que seres humanoides transgénicos
carentes de las raices necesarias para nutrir su alma.

Alma que posibilite la creación de columnas sólidas
que fundamenten nuestra existencia desde
la certeza de la muerte, y la sospecha de que somos
algo más que no sabemos
pero que nos deshacemos en palabras para contarlo.

Como yo hago esta noche, sabiendo que,
en alguna parte, de forma milagrosa
alguien encuentra consuelo al leerlo.

A sabiendas de que la verdad existe,
bajo miles de mentiras.

Y porque estas palabras hace que escuche,
dentro de su corazón un discurso que le recuerda
los cuentos de su mamá,
y justo, antes de cerrar los ojos,
luego de recibir
un suave beso
de:
"Buenas noches".

© GatoFénix




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