viernes, 8 de abril de 2016

Impotentes ante un soplo que te desbarata.











 La pérdida y el abandono es difícil de contar.
Va más allá del tiempo.
Una triste semipompa viajando sobre la superficie,
como media burbuja pendiente de explotar
a la mínima incidencia.
Por eso a estas horas no tengo palabras.
Busco en los silencios algún signo...
Pero sólo veo imágenes vivas, en movimiento,
cosidas a un tiempo inolvidable,
Ya inexistente.
Parecen pensamientos formando una esfera
como el fruto del diente de león.
Cogidos por el centro, conformando
una felicidad tan bella como frágil,
temiendo un soplo que todo lo desbarate.
Temiendo lo desconocido, previsible y , tal vez,
inevitable.
Curioso verme a mi dentro de ese tiempo: lleno,
ocupado, sonriendo como si fuera un río.
Aparentemente, quieto hasta que ves que se mueve
al abrazar los juncos con sus aros de agua.

Y me escucho contento contando un cuento,
mientras huelo que flota en el ambiente,
el vapor del baño de tu hijo
con el olor a piel seca y esponjosa
mezclada con la colonia de limón y miel,
a sábanas blancas de algodón y queso tierno.
Ya digo: Una esfera de diente de león.
Por eso, a estas horas, te desvelan los recuerdos
y te pillan escribiendo porque el paso inexorable de las cosas
nos llevan con ellas en un sinsentido
y al silencio.

Cada vez, observas, que las conversaciones se alejan
del amor y del alma, que ya han enterrado y no existe,
y se barnizan pensamientos con inteligentes conceptos,
observen la ironía, para que todos juntos
puedan llenar la mente, pero que todos juntos
no valen, un beso en silencio en la cabeza de tu hijo.
- Buenas noches. Que descanses bien. Duerme con los angelitos -
Mientras te tapaban y te apretaban por las corvas
para que no hubiera aire que te enfriara.
Y mientras sonreias, apoyado en la almohada
cogiendo el embozo de la cama con las manos
junto a la barbilla...y te embarcabas.
Casi notabas cómo se desprendía de la orilla
y empezaba a sumergirse en el mar del sueño.
Lo vives con él y, como todas las noches,
renace la despedida de siempre.

Verdaderamente qué poco sabemos.
Nos vomitan las pantallas, que nos acosan y nos embasuran
en la racionalidad más rentable y se lucran con nuestro esfuerzo
vendiendo el progreso la modernidad como religión
del pensamiento único y verdadero.
así, lejos de nosotros, vemos cómo, si pensamos,
todo lo que importa se va yendo, y aunque lo sepamos
no podemos ni decir por qué.
Y si no sabemos "el por qué" de las cosas importantes
¿Qué más da, las otras?

La felicidad podría ser la flor de la planta diente de león:
Esférica, bella, perfecta y frágil;
que se rompe y vuela con un soplo
y desaparece.
Un soplo que te desbarata.

© GatoFénix
 "Y yo "pegao" al manillar hecho un ..........¡madre!
(Como el estribillo de la canción)


1 comentario:

Isabel dijo...

Preciosa reflexión