viernes, 3 de junio de 2016

Nos miramos solos. Como un pacto.





Ella sabe que algo me pasa.
Gime y hace como que me ataca;
Retrocede y gruñe; toca mi tibia con su nariz
  y me mira.
Sabe que estoy triste y se me sube a la pierna.
Nos miramos.
Nos compadecemos.
Y sentimos la soledad de cada uno.
Hay una especie de abandono sufrido.
- Nadie lo aceptaría, como pasa con las evidencias -
Se pasea por encima de.mi con sus patitas livianas,
 mientras parece que llora como un bebé.
No sabe qué hacer y yo tampoco.
Espera que le diga algo.
Pero, callo.
Y debo retirar la cara porque 
intenta lamenrme la barbilla.
Espera que le arroje su hueso de juguete
  y lo deja junto a mi pié.
Me mira.
Vuelve a pasearse y va a la puerta del patio
  a rascar el cristal para que le abra.
Se sube a mis piernas y me lame la mano.
Creo que le pondré el arnés y 
saldremos juntos a la calle para que olfatee 
su territorio próximo y se distraiga.
No sé si pensará,
y si piensa...lo que pensará.
Al menos, caminaremos
como el burro en la noria
con los ojos del entencimiento, vendados
por un tiempo.

© GatoFénix










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