jueves, 24 de noviembre de 2016

El collar del espacio tiempo.

Hemos pasado tiempos preciosos llenos de color;
Tiempos de aromas de sueño;
Tiempos de sabor a miel de mandarina;
Tiempos de terciopelo, de algodón y seda roja;
Tiempos, de alegre música de banda.

Espacios íntimos llenos de nosotros:
Espacios suaves como las olas de mar;
Espacios entre silencios de gaviotas
Espacios en los que sólo cabría un beso.

Y en el fondo, llenos de vacío.

Tiempos recurrentes plenos de abrazos y gente,
mucha gente recurrente e incierta;
como la vida, como el tiempo.

En cada salto de la comba,
bajo el arco veloz de la soga,
vivimos momentos como ondas
con nombres propios, que nos han dejado.
Porque eran "tiempos y espacios", prestados.
Ellos,
 han quedado engarzados como cuentas de un collar,
milarosamente abierto, hasta que Dios quiera,
que guarda las vivencias como pequeñas llaves
(tin-ti-ne-an-do)
del... aro del... cancerbero del... tiempo
para poder abrir puertas secretas
de espacios que fueron; sin saber si son,
pero que sin ellos, no hemos sido y a veces , ni somos.
Ese aro cerrado adornará nuestro cuello, un día,
que no sabemos, y que puede ser hoy mismo,
tumbados, serenos, como dormidos
en nuestra última cuna.


© GatoFénix


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