lunes, 30 de mayo de 2016

Ramzi y familia: como agua de mayo, 2016




 Bonito es mayo, siempre...
pero a veces se engalana como este año
y no hay parangón con otros mayos;
15M o el Mayo del 68, sin ir más lejos.

Hay mayos externos, exteriores y mayor interiores:
el mayo interno que es nuestro reloj que nos marca los tiempos;
Los exteriores de esta "cinta" son: los teatrales, culturales o histriónicos.
Una cadena de Romerías que pasan frente a nosotros
solapando secuencias de cine...
a veces del "Oeste",
otras de folclore;
otras de "los mayos" y las Cruces de mayo.
Mayos de verdes campos de cereales adolescentes
moteados de pequeñas flores blancas
y asperges de bermellón,
del enorme hisopo de Dios,
que son las delicadas y rabiosas amapolas
encendidas como algunas mejillas de ababol
que miramos alguna vez, no hace tanto, ni mucho,
y que vimos tan cerca
como para caer entre sus pétalos
de terciopelo y raso como en un beso.

"Nos ha jodido mayo con no llover a tiempo"
expresión que habla de mayos inoportunos y desafinados:
acordes rotos, ellos, secos y de malos junios desarmónicos.
Es la música del I Ching que marca los tiempos agrícolas,
él que nos toma como, lo que somos, parte de una agricultura
biológica que empieza a ser transgénica por el olvido del amor
y el endiosamiento del hombre.

Los mayos interiores son los sentimientos.
Y en estos tiempos, llenos de inclemencias sobrevenidas,
visitar a unos amigos como Ramzi y familia
te armoniza y en un abrazo te resetean;
te reencuentras contigo, ese yo que otros dicen que no reconocen
y que él te confirma desde su verdad y la sinceridad del amor.
Es, sencilla y llanamente:
"Como agua de mayo".

Expresión esta, que reune un universo de conceptos,
sensaciones, realidades, certezas de cosas mágicas
que pocas gentes y en contadas ocasiones viven.
Porque nos han alejado de nuestra naturaleza
 para justificar el vacío con que nos llenan
aquellos ambiciosos, ignorantes y perversos
que andan por todos los rincones
de este precioso mundo, la Tierra,
al que han convertido en un estercolero,
cultural y político,
parecido al "cementerio" de neumáticos de Seseña
que es, bien leído,
todo un legado y un símbolo socio-político
de lo que estoy contando,
escribiendo "a tumba abierta"
mientras me dejen
los que todos sabéis y otros
que ni os los podéis imaginar.

Ramzi es con su familia un oasis de bondad
y de lo que a todos os deseo que encontréis
porque el mundo está en completa involución.
Inmerso en una alienación tan compleja
que hace difícil su reconducción porque
creen que son los "buenos" y los "cuerdos"
y no lo olvidemos, se autoproclaman
el futuro.
Ya no quedan hombres ni mujeres, estrictamente.
No podemos quedar.
Ha sido una victoria Pírrica la suya.
Dijo Shirin, la sobrina de Ramzi, con dulzura y tristeza:
- "No me gusta cómo tratan las mujeres a los hombres"
Y en ese momento volví a un tiempo remoto
como de otra reencarnación.
De esas veces que parece que te da un vahido, un instante,
que incluso físicamente tus ojos se viran a un punto
en el que no ves nada,
en mi caso arriba al pico derecho de la ceja,
y vuelves al punto, a la realidad del momento
y no acabas de creer exactamente donde estás.
Es un momento de sensacion del don de la ubicuidad
de fray Escoba en el que se incluye
el espacio y el tiempo.

Y te integras con grandes conocimientos
que sientes ya vividos y que te entristece
desde la más profunda comprensión de esas palabras.
La sabiduría femenina encarnada, nuestro mar,
- ellas: nuestro sagrado origen -
y perdida lamentablemente,
puede que, de forma irreversible.

"Como agua de mayo" Ramzi:
algo que es oportuno, benefactor, nutritivo,
deseado y deseable, siempre positivo
y enriquecedor.




Observen la mano de la estatua del Rey ecuestre y recuerden el chiste del dentista:
- ¡¿A que no nos vamos a hacer daño?!

© GatoFénix (con  mi reconocimiento a Ramzi, su hermano y su Sobrina)



BMW MOTORRAD AUTOPREMIER en ruta con Miquel Silvestre. Ahí estuve



Fue un día tal como dice Miquel silvestre. Un día estupendo para viajar en moto. Salgo en el minuto 5:17 con mi gorra de BMW


© GatoFénix

jueves, 19 de mayo de 2016

Carreteras secundarias de España con BMW R50/2













Gracias Miquel Silvestre por estas hacer esta ruta por carreteras de nuestra infancia.



© GatoFénix

domingo, 15 de mayo de 2016

Veni Sancte Spiritus: Pentecostés 2016

 Tomillo en flor.

 Puente de S. Antón

 Virgen de la Antigua de fondo.



El Fénix del tiempo
que nace y renace sin ser los tres mil seres
sino uno en todos en un alarde de misterio
y de imposible creencia.
Llega Pentecostés una vez más
como caido del cielo y brotado de la tierra
o como súbito delfín en el mar.
De todas las creencias, no tantas,
que me quedan, y no enteras algunas,
está mi firme creencia en el Espíritu Santo.
Nada existe fuera de él
y de todo cuida como nadie sabe.
Es, a la vez, el escudo protector
y una madre amantísima
que sin notarse nos hace ser,
estar y morir y renacer;
o transitar en el vacío
de los mundos;
o colmándnos de Dones,
que las más de las veces,
nos adjudicamos indebidamente.

Este Fénix del tiempo
hace sin hacer y deslíe las cosas
en el mesénquima del Universo Todo
haciendo que la confusión del caos
se aclare, y en un contínuo,
tome consistencias de cualquier naturaleza
y apariencia, pero al fin y al cabo, no nos engañeos:
sueños alambicados,
polvo de estrellas
o anemonas y corales
en un cráter de la Luna...
Un suspiro del viento de mayo.

"Veni Sancte Spíritu",
llena nuestros corazones infieles
y enciéndenos con el fuego
de Tu Amor.
Incombustible y loco amor
incomprensible e incondicional
que, fielmente y esencialmente,
Tú eres.

© GatoFénix

jueves, 12 de mayo de 2016

Somos hasta la marea

Posted by Picasa 

 Somos hasta la marea cuando estamos
sobre la arena y nos pisan los talones
las últimas puntillas de la ola.

Somos tan poca cosa si miramos,
como decía mi padre q.e.p.d.
"la inmensidad del océano"

Cualquier cosa que parezca grande
no es nada comprada con
la inmensidad del océano.

Nos dejamos ir poco a poco,
en cada inspiración,
mar adentro y...
Si nos diluimos en él,
dejamos a nuestro lado, flotando,
nuestro ego
y empezamos a ser lo poco que somos.
Hasta la marea misma.

Vaciamos los pensamientos
y los recuerdos desaparecen, mirando,
con los ojos cerrados, hacia el sol.

La piel, una y otra vez, queda cubierta
de una película salina brilllante
que nos lustra como al charol
y nos deja cerca de una máscara
a la que la zorra de la fábula dijo:
"Tu cabeza es hermosa, pero sin seso"

Si tuviéramos confianza os diría que
la palabra final ,incluso con "x",
tambien valdría.
¡Qué poco somos!
 
 Somos hasta la marea cuando estamos
sobre la arena y nos pisan los talones
las últimas puntillas de la ola.
(Encaje de bolillos, de mi adolescencia) 

Somos tan poca cosa si miramos,
"la inmensidad del océano"
que siempre dijo mi padre.

Cualquier cosa que parezca grande
es apenas nada comprada con
la inmensidad del océano.

Diluídos en él, dejamos
el ego, a nuestro lado flotandillo
y empezamos a ser lo poco que somos.
Y así lo sentimos, entonces.
Vaciamos los pensamientos,
los recuerdos mirando cómo desaparecen;
tumbados con los ojos cerrados,
viendo la luz del sol
como si nos llenara de oro.

La piel una y otra vez queda cubierta
por el sudario, salino y brilllante
que nos lustra como al charol
de un zapato vacío
a la deriva.
Como si nuestra piel
no tuviera final.

© GatoFénix

viernes, 6 de mayo de 2016

Aquel 16 de marzo de hace 5 cursos.




Podría haber sido Confucio, tan claro como lo entiendo.
Aquel dieciséis de marzo, como reza en la pizarra en la primera foto,
pasaban tantas cosas por mi cabeza que nadie puede aventurar.

No era un día más, era una cuenta atrás, de algo irreversible.
Aquello que fue mi vida cuarenta años iba a desaparecer
como cuando ese soplo que dije en "diente de león"
que te desbarata y te aboca a reconstruir la sutil esfera
de paracaidistas transparentes.

Deseaba ver con claridad, pero a veces las lágrimas no me dejaban.
Todo lo que escuchaba, era "ruido" y me parecían
verdades que nacían de deseos y de proyecciones
fruto de unas circunstancias penosas e inevitables.
Trataba de responder con amabilidad pero casi siempre
decidía por la sonrisa y el silencio.

A veces toca decidir cuando no se está fino ni acertado.
Cuando las cosa y las gentes te desbaratan no piensas
con limpieza y el dolor te lleva a retraerte o a escapar,
sabiendo que nada es una solución.

Reflexiono ahora que termina su legislatura,
pendiente de una nueva reelección porque todo es retorno en la vida.
Y se reverdecen el cinismo y la zafiedad doctrinaria
de comunistas y adláteres, constatando su ineptitud
con unos resultados contrastados,
lejos de subjetivismos.
Cualquier fracaso evidente, es, para ellos,
una nueva victoria.
El hundimiento cultural de un Instituto y sus alumnos
es un triunfo comunista que aleja a sus usuarios
de toda capacidad crítica y de toda reflexión
para tomar decisiones adecuadas a las circunstancias.

Esta fábrica de votantes "progresistas" pasaba por mi frente
en la primera imagen en la que, para centrar la dispersión
que traían los alumnos de ese trasiego de aulas
y de ese cernido de espacios y de conciencias
que los alienaba tanto como para no saber ni cuando ni dónde estaban.
Yo pintaba en la pizarra la fecha del día:
El uno es un monigote con un casco oriental de medio huevo,
con una red de camuflaje; 
porque el uno en mis ideogramas mnemotécnicos
era un soldado, así como "el seis" podría ser una mochila o una calabaza.
Con este sencillo sistema, al copiarlo en su cuaderno de clase,
empezaban a callarse y a entrar en situación, consiguiendo
alguna sonrisa cuando algunos lo coloreaban y veían que eran capaces
 de hacer algo como un graffiti que es lo que les "molaba".

Acababan de salir del aula y se queda llena de ausencias.
Han dejado ese olor a humanidad mezclada con champú
y un poco a tierra de la que llevan en sus deportivas.

El eco de las patas de metal de las sillas arastrándose
va cayendo sobre unos pupitres que en menos de dos cursos
tienen la Formica superior escariada y pintada con "blanquillo"
que a pesar de que lo tengo prohibido, por tóxico e inadecuado
para el uso escolar, como indica el envase, prolifera porque
los que mandan consideran que es malo prohibir, por principio,
en clara declaración de intenciones de que aquello
no es un centro educativo, sino más bien lo contrario
y en el mejor de los casos: 
Un "Centro de Engorde y Esparcimiento".
El destrozo del material y de las paredes lo dice todo.
Es como un centro de instrucción obligatoria, tipo "cárcel",
que se aprovecha para entrenamientos incívicos, y luego,
aprovechar su odio para hacer manifestaciones de fuerza y destrozo
en huelgas bien dirigidas o en "Gamonales" estratégicos
con el único fin de hacer efectivas las ideas de Gramsci
o las de Simone de Beauvoire camino de la República del 34
en la más terrible ignorancia sobre los hechos
estudiados con objetividad y rigor con la finalidad
de no repetir errores tan dolorosos y tan lamentables.

Poco importa lengua y Literatura, ya casi testimonial,
sólo interesan lo que a los que mandan interesa porque
aquello es un centro piloto de experimentación coeducativa
transversal e inclusiva donde el objetivo político es 
diametralmente opuesto a lo propio de esta etapa evolutiva
de los alumnos que han de afianzar conocimientos y estrategias
que les sirvan para toda su vida.

Ha pasado una nefasta legislatura que me hizo claudicar
de aquello para lo que fui formado y 
lo que fue la razón principal de mi vida.
De nuevo "los malos", alguno se espantará de leerlo,
repito "los malos" que sí existen, consiguieron quitarme de "en medio".

No crean que es una paranoia mía, son datos, meros datos constatables pero
que se los voy a ahorrar, porque son de manual.
De manual de moobing laboral, dentro de la ley; del que todos saben que, 
si se da, es mejor "abrirse" porque con cada palabra, con cada acto suyo,
te advierten que todo puede ir a peor.

No se sorprendan. 
Si los "malos" llegan al poder
lo primero es cambiar las leyes, así puede darse moobing laboral, legalmente.
El un arte eso de convertir en "legal, lo injusto".

Por eso, siguiendo a Confucio, trato de ser respetuoso en mi aspecto
y sincero en mis palabras, cosa esta última,
para la que hay que tener valor en ambientes totalitarios.
Pero es lo que hay, "si uno quiere ser serio en sus asuntos".

Por eso, siempre he preguntado cuando no sabía;
y en la ira, no he escrito nada.
Han pasado cuatro años desde aquello y,
 aunque todo reverdece, 
ya es otra primavera.

Lo último del cartel de Confucio, no se me ha dado:
No tuve oportunidad, para pensar si aquello me lo merecía.
Siempre hubo alguien, ligado a la política siniestra,
que me pasó ninguneando mis merecimientos y 
pisando mis derechos, porque 
"no era de ellos".

Sí que sigo pensando si yo merecía aquello
para llegar a esto.
Pido perdón a esos alumnos que querían que siguiera,
porque, a día de hoy, no sé si tomé la decisión acertada
y me huelo que pesó más, en ella, el miedo que el amor
y eso me entristece sobremanera.

Por lo que de sabio, nada de nada.
Un hombre corriente que no se atrevió
a morir "con las botas puestas"
y "a pie de obra",
como era mi deber.

 A 6 de mayo de 2016: primavera: 
"...la lluvia tras los cristales"...
Como un llanto sordo e hipnótico
en soledad.
Lleno de ausencias.

© GatoFénix



martes, 3 de mayo de 2016

Apabulla la primavera, llevándonos con su tracatrán.



Apabulla el tiempo que nos lleva como el tren Expreso.
No en este AVE tan rápido y evanescente, sino
En quel tren que bufaba y parecía una apisonadora;
que medía el tiempo de su avance
con su segundero en el tracatrán-tracatrán
de la vía.

Así avanza la primavera, llevándonos
con su tracatrán.
Cada día una sorpresa, desde la brizna
en una maceta que creíamos muerta,
hasta las soberbias calas con su caracola
de plumas de ala de oca, suaves y consistentes.
Ellas, una insinuación lujuriosa,
una metáfora perfecta,
con la carga de poesía que sólo entiende
el Epíritu que mueve los tiempos;
Él, que contínuamente nos llama como
a un pequeño pájaro mirando al amanecer,
liviano y absorto; o como a las parejas de palomas
comiendo las yemas del árbol
mientras se columpian en sus ramas
como si no hubiera nada más
en ese momento.

La primavera apabulla con su fuerza.
Lo hace sin resentimiento porque no tiene la memoria 
de los cambios que nosotros sabemos.

Cada planta se esfuerza por romper la tierra
y llegar al cielo dejando en el trayecto
una belleza vestida de colores vibrantes
y se rodea de aromas que nos cierran los ojos
generando en el corazón con un sinfin de imágenes
que sólo son nuestras y que no existen
sino dentro de nosotros.
Esas, que no se pueden contar.

Somos todo eso que sabemos que somos.
Y somos
muchas cosas que, sin querer fueron,
y, aunque se fueron,
dejaron perfumes sueltos 
como un trazo en un papel inmaculado
que refleja cómo nos tiembla el pulso,
cuando lo imprevisto une el amor al cuerpo
sin que la cabeza sepa como atajar 
la marcha inexorable de este Expreso,
mañana-tarde-noche,
que nos recuerda cada primavera.

La estación más loca de la vía;
- trayecto que es nuerta vida -
una parada, en si,  tan breve
que apenas podemos recoger con la mirada
 la hora del reloj bifronte de la pared,
que nos diga cuándo pasamos
la vez anterior
por ahí,
que es el aquí y el ahora,
de la apabullante primavera
en la que vamos.
En la que cada vez,
menos vivimos,
porque ni  somos ni estamos.

© GatoFénix