domingo, 27 de noviembre de 2016

Una pareja de patos. Un día más.



Una pareja de patos vienen a la piscina
cada otoño.
Han elegido la cubierta de lona,
 que se lllena de agua con la lluvia
y se convierte en una laguna temporal.
Por la mañana me los encuentro desayunando.
Introducen el pico y encuentran algunos animalillos
y levantan el pico y se sacuden las plumas;
baten las alas y caminan unos pasos contoneándose.
Transmiten paz.
Las cosas naturales son así.
Tienen su propia vida, y a la vez,
una vida que interactúa con el entorno.
El Pato provoca ondas que llegan a la orilla,
se convienten en el centro de una diana.
Y los miro embobado unos minutos.
El aire fresco entra al dormitorio rozándome.
Con paso lento voy saliendo de los sueños de la noche
esos que quedan como hilachas por la frente
que nos deja los ojos nublos y sensibles a la luz.
Cuando estornudo la primera vez,
caigo a otra realidad: la de los pensamientos.
Entonces olvido la pareja armoniosa de patos
y enmiezo a separar recuerdos de deseos,
y deseos de proyectos y así hasta llegar frente al espejo.
Un día más, o menos, según se mire.
Tratando de ver las cosas como son.
Enorme tarea, dificil y dolorosa.
Todo se convierte en subir una cuesta
con los ojos clavados en el suelo, humillado.
Ser lúcido es un enorme castigo,
estar lúcido es una elección y una gracia.
Hay veces que negamos lo que vemos.
Nos engañamos con facilidad con muchas cosas.
El amor es una de ellas, el odio, tambien.
Otra barrera, casi infranqueable,
es el miedo.
Todos los miedos juntos:
La soledad,
la traicion,
la pérdida,
el abandono,
la miseria,
la crueldad,
la enfermedad,
el dolor
y la muerte.
Tenemos que perdonarnos a nosotros mismos,
al menos nos cegó el amor, pero, 
ciegos al fin.
Sin ojos no podemos ver los patos de la mañana
con la limpieza y la armonía que transmiten.
Y luego, esas telarañas de sueños perdidos
que nunca fueron verdad pero que nos acompañaron
y nos hicieron suyos, y los hicimos nuestros.
Fuimos durante un tiempo algo sólido
y, a la vez, livianos.
Livianos y alegres enlazando curvas
sobre nuestra moto.
Nosotros dentro del todo y 
los sonidos, el olor de la tierra y las plantas,
en el olor de cada estación.
Ahí es como si no estuvieramos.
Desaparecen todos los filtros del conocimiento
y simplemente:
somos y estamos.
Ahí y ahora;
Como la pareja de patos.

© GatoFénix


jueves, 24 de noviembre de 2016

El collar del espacio tiempo.

Hemos pasado tiempos preciosos llenos de color;
Tiempos de aromas de sueño;
Tiempos de sabor a miel de mandarina;
Tiempos de terciopelo, de algodón y seda roja;
Tiempos, de alegre música de banda.

Espacios íntimos llenos de nosotros:
Espacios suaves como las olas de mar;
Espacios entre silencios de gaviotas
Espacios en los que sólo cabría un beso.

Y en el fondo, llenos de vacío.

Tiempos recurrentes plenos de abrazos y gente,
mucha gente recurrente e incierta;
como la vida, como el tiempo.

En cada salto de la comba,
bajo el arco veloz de la soga,
vivimos momentos como ondas
con nombres propios, que nos han dejado.
Porque eran "tiempos y espacios", prestados.
Ellos,
 han quedado engarzados como cuentas de un collar,
milarosamente abierto, hasta que Dios quiera,
que guarda las vivencias como pequeñas llaves
(tin-ti-ne-an-do)
del... aro del... cancerbero del... tiempo
para poder abrir puertas secretas
de espacios que fueron; sin saber si son,
pero que sin ellos, no hemos sido y a veces , ni somos.
Ese aro cerrado adornará nuestro cuello, un día,
que no sabemos, y que puede ser hoy mismo,
tumbados, serenos, como dormidos
en nuestra última cuna.


© GatoFénix


martes, 22 de noviembre de 2016

Seguimos en noviembre del año del mono chino.




Seguimos en noviembre: Noviembre en nuestras vidas.
El "oraje" es, de reclusión voluntaria.
Hace frío y viento;
lluvia de "cabello de ángel" que cala,
y espórádicamente arrecia todo.
En resumen, tiempo de meditación.
el exterios, así, queda lejos, a veces.
Tan lejos que no sabe uno cómo hemos llegado aquí.

Nosotros, cada vez menos;
y en ocasiones,
no hay un nosotros que llevarrnos a la boca
o al corazón...
Parecemos "babuchas" y chándal de mercadillo.
Ese, que aún a oscuras, reconocemos al tacto.
Nosotros mismos, sin ir más lejos, somos más reconocidos
al tacto que ante el espejo.
Los años nos van cincelando,
o llenando de más, algunas partes,
de arcilla no tan rosada como entonces.
Interiormente, a ratos, el cuerpo funciona.
Pero tambien sabemos que "los segmentos tienen hogura"
y "cilindro y pistón" no dan los caballos nominales de la ficha técnica.
Pasamos la ITV pero en el banco de pruebas,
ya somos "clásicos" y estamos descatalogados.

Hay, en este presente, un conocimiento del medio, profundo.
Profundo y difícilmente comunicable.
Es posible que esa sea una buena razón para escribir
a quienes ahora no pueden escuchar ni quieren entender
siguiendo ese adoctrinamiento feroz que llaman "educación pública".

Todo nos lleva a nuestra inutilidad social subyacente y 
las más de las veces, a la tristeza.
Este matarte lentamente nos desespera.
Un "nos" mayestático, con perdón a los republicanos,
que denota la posibilidad de que no esté solo
con estas sensaciones.
Por ejemplo, pensar que España puede desaparecer,
me conmueve.
Ya sé que tal vez no lo vean mis ojos, pero quedan mis hijos,
y los hijos de mis hijos, si los tuvieran.
Y no habrá España.
Sobre todo lo siento, porque he sido y soy
testigo consciente de todo el proceso.
He vivido de cerca, a veces, codo con codo,
con los gestores"del cambio";
con los "encofradores" de esta destrucción.
El mundo, como las personas,
se fortalece o se dirgrega, por motivos espirituales.
No he dicho "por motivos religiosos", que suelen ser otra cosa.
Creer o no creer en Cristo, es defínitivo.
La Fe Cristiana es un Don;
y como don, es un presente;
un presente que te llena de Gracia,
y por eso, digno de gratitud.
Es definitivo creer, porque se ve 
en el odio que genera en aquellos, 
que por enésima vez, nos invaden.
Ahora, "democráticamente", que es el neo-nombre
de "la piel de cordero" de toda la vida.
Aquellos que, ayudados por los ambiciosos y "tibios"
("...que los vomitaré de Mi boca")
buscando su acomodo aconomico-moral,
controlando el Mundo,
sirviendo al demonio,
gratificados por la "carne": "Sus veinte monedadas de plata"
a cambio de su alma, que les han dicho que no existe.
Todos somos "botín de guerra",
lo he visto escrito, que no me lo invento.
Todos los cristianos, como en aquellos tiempos de la antiguedad,
podemos ser devorados por las fieras, curiosamente de África,
en este "Circo Máximo de la Roma: Eterna".

© GatoFénix

miércoles, 2 de noviembre de 2016

2 de noviembre. En este ahora lleno de ausencias.

Una pequeña candela en honor de mis queridos difuntos.
Una luz que recuerde que ellos fueron mi causa humana;
que de ellos partió mi cuerpo como una pequeña nave,
al principio desvalida y por ellos salvada
de todos los naufragios evitables
y consuelo en aquellos que no.
Hoy rezo por que hayan alcanzado la Gloria,
no deseo que sólo tengan paz;
la paz del descanso merecido,
sino que alcancen el Premio que esperaban
por su profunda Fé y sacrificio cristianos.

Hoy desde muy temprano recuerdo su paso por esta tierra,
"valle de lágrimas" que decía mi madre,
y que yo rebatía vehementemente
aquejado del vigor de la juventud
y de la ignorancia de los pocos años.
Aquel mosto de uva manchega
ya se hizo vino joven y a veces
corriendo peligro de avinagrarse, se salvó de milagro
y ahora, vino añejo, de dudosa calidad, 
pero con la memoria afrutada y persistente
de unos años compartidos en familia
con estos que ahora no están porque llegó su hora,
y de los que ya no quedan sino los cascos vacíos de sus envases
en esa ultima bodega que es la tumba.

De ellos vengo y a ellos iré, cuando Dios quiera.

Ellos, que cuando estuvieron colmados de amor,
vertiéndose, me ayudaron a nacer.

Hoy, los que se fueron, tiene permiso para venir.

Espero que me pilleis escribiendo en vuestro honor,
estas letra llenas de gratitud y de cariño
mientras mis ojos se anegan de lágrimas, una ver más,
 aún sabiendo que estais bien;
porque os echo de menos, 
en este ahora,
lleno de ausencias.

© GatoFénix