sábado, 31 de diciembre de 2016

2017

Seguimos hasta el 28 de enero con el año del Mono, pero su sucesor, el Gallo de fuego ya está preparado para tomar el relevo y desde el primer día del año puede mostrar un anticipo de sus peculiaridades.






jueves, 29 de diciembre de 2016

Álcalá de Henares - Tomelloso: Un paseo en moto.

Hace unos días fui a Tomelloso a visitar a "Brother".
Decidí ir en moto para dar una vuelta.
Salí por la mañana desde mi casa por la A-2 hasta Torrejón y al poco
tomé la M-50 que rodea por el Este la enorme ciudad de Madrid.
Luego en una gran curva a derechas dejas a la izquierda la M-45.
te desizas por este "scalextic" con sus tres túneles y todo,
hasta rebasar el Cerro de los Ángeles, ahí a la derecha y sin tocar
el Centro Comercial Nassica, cerca de Getafe.
tomamos la salida 46 para servirnos de la A-4 dirección Córdoba.
Una vez en esta vía recordamos, entre coches, los miles de viajes
que hemos hecho por ella en casi cuarenta años.
Todo ha cambiado.
Por ella he viajado en una vespa 200DN de color Rojo,
Con una BMW R100RS gris plata con el depósito filetteado a mano,
y en los últimos 29 años con la BMW K100RS, aunque ahora menos,
Porque la nueva, que ya no es tanto, es la BMW K1200GT.
Hemos cambiado mucho y tantas cosas...
Sólo a ratos, el paisaje y las gasolineras me traen imágenes pasadas.
Dejo descansar esta pluma de mi papá, tan entrañable, con la que escribo
y miro a alguna parte de ella deslizando mis dedos por donte él lo hacía
siempre para escribir cartas, sólo cartas a sus familia y amigos, que empezaban
con una cruz esquemática que tardé años, cuando era niño, para "verla".
Una Parker que ahora parece que su pequeño plumin carraspea
porque necesita una limpieza y una carga de tinta, que haré en otro momenro.
ahora no puedo apearme del escrito. Pendiente queda su mantenimiento y repostaje.
empuño mi pluma Rotring, esa que me regalé cuando estaba trabajando en el IES Arcipreste de Hita
cuando preparaba un trabajo que presentamos en un congreso de materiales educativos
en Zaragoza, llamado "Ciencia en Acción" en el que nosconcedieron una Mención de Honor,
que era como el segundo premio, porque sólo había un primero. Pero esto es, como se dice,
otra historia que no viene al caso del viaje sino al de la pluma que me enamoró.
La estrené con un poema porque su escritura era fina y suave y dejaría desde entonces, tal como las gaviotas en la arena de la playa, huellas fugaces pero de alma indeleble, una vez pasadas a la virtualidad
de la RED, que es a la vez: frágil y permanente.
Con estos pensamientos llegamos a la ciudad de Aranjuez y a su niebla casi inherente por el río Tajo,
el cual cruzamosy su ya inexistente encanto, porque ni pasamos por el centro, que era precioso,
ni subimos culebreando por las curvas de la antigua carretera.
queda una autovía áspera y anodina con un radar en el Km. cuarentaitantos
que a mi mew costó una multa por rebasar en unos kilómetros la velocidad de 100/h.
Recien estrenada la moto que hoy llevo.
No puedo olvidar mi indignación, aun pasados los años, y me acuerdo del ensimismamiento
que llevaba sobre ella, recien estrenada, con una mezcla de fascinación infantil, encantamiento
y miedo, en esos primeros kilometros que me separaban de BMW MSM en Getafe.
Cuando recibí la notificación, volví a pasar para localizar el sitio, porque no daba crédito
a la limitación a 100 k/h, ni veía la justificación por ninguna parte, si no es la de recaudar
para poder pagar las nóminas de los buitres de los 17 reinos de taifas. Porque todos entendemos
que"más vale cabeza de ratón que cola de león".
Una mafia legalmente intitucionalizada y blindada de forma magistral.
Sí, ya vemos cuánto han cambiado las cosas en este tiempo.
Todo esto mientras, a lomos de mi K1200GT, consciente de todo y atento a cada detalle
como es mi constumbre cuando voy de ruta.
Dejar Aranjuez a la espalda es un alivio hacia el Km 47 con la última curva a derechas
subes un pequeño repecho en el qeu entra en  mi casco el inconfundible olor a chufas
en los puestos de la Feria de toda la vida.
Por ese detalle, aun con los ojos vendados reconocería por donde ando.
Cosas de ir en moto: Percibir los olores del campo.
Desapareció la niebla según dejamos atrás Aranjuez y nuestra historia.
Frente a nosotros varias salidas en una autovía que nada tiene que ver con la antigua N-IV
Primera salida a Cuenca que dejamos y después la salida a Albacete, que no tomamos
y que tambien conocemos y tiene más badenes que "la antigua Ola" de los cacharros de feria.
Por esto se convierte en monótona y muy peligrosa, sobre todo hasta Quintanar de la Orden.

Nos acercamos a Madridejos para enfilar por la CM-42 el último tramo hasta Tomelloso.
Esta Autovía: Toledo - Albacete, es un buen invento para viajar répido y evitar poblaciones.
Podría ser una vía rápida y segura si estuviese en Alemania.
aquí es una vía tipo adormidera en la que da tiempo a que reflexionemos a fondo sobre la frase:
"Ancha es Castilla" y entender a sus gentes y las agudas enseñanzas que nos da en el Quijote
D. Miguel de Cervantes lo que me llega, al ver el cartel de Alcázar de S. Juan y los anteriores
que indican que hemos pasado por la linde: Camuñas, Herencia y Villafranca.
ahora rebasando Alcazar quedan a nuestra izquierda el cerro con tres molinos de viento.
Al que recomiendo subir para observar un paisaje que sobrecoje por su limpieza y extensión.
kilómetros y kilómetros llanos como un tapiz que yo he visto al amanecer y te hace sentir,
al mismo tiempo, primero insignificante y encogido y, luego de aparecer el Sol derenrollando
colores y texturas armoniosas, enorme, grande, pleno como un hombre razonablemente feliz.
Llega a verse desde allí Campo de Criptana y más allá aunque eso sólo en verano cuando la limpieza del cielo lo permite. Diría que 30 Km hacia el Este y a la espalda Extendido y casi blanco el pueblo de Alcázar.

Llegamos a la desviación a Campo de Criptana y más adelante Alameda de Cervera donde viví unos años
nada más terminar la mili; Mi primer destino de maestro en una Escuela Unitaria en Los Molinos, recien casado, y donde tuvimos a nuestro hijo David.

Hace unos años cuando me jubilé, volví un día y casi todo lo que conformó mi vida, unos años,
había desaparecido.
Tanto, tanto que que parecía que no existió jamás y creí que yo era un alma en pena,
que estaba dando una vuelta por la Tiera, sin ser visto por los otros.
Finalmente Tomelloso.
Mi hermano, al oir la moto, bajó a recibirme.
Dejé la moto y subí a su casa.
La que fuera de nuestros padres y al entrar por la puerta, como por ensalmo,
todas las cosas que rodearon a mis padres y a nosotros, allá por los ochenta,
vuelven a rozarme el alma, tan hondo, que si no fuera por el dolor y los ojos,
diría que embarrancas en un puerto al que ha dejado la mar.
- "Mecagüenla mar salá", que decía mi madre tantas veces.
Porque así tocaba el péndulo del tiempo.
Y cada barca, barcaza o barquichuela yace escorada en un costado,
dejando que las gaviotas anden buscando comida,
dejando huellas como esta pluma en el papel
o revoloteanen el aire como los pensamientos recurrentes que vienen y van,
sin ir más a ninguna parte,
porque terminan posadas en la proa, en la popa o en el techo o en el timón.
Y alguna, la más avezada, en el palo mayor.
Posadas y aliviandose, oteando el horizonte, indicando que son uno con el paisaje.
Todo fundido en el espacio y en el tiempo.

Y acto seguido me quito el traje de moto para calzar babuchas y vestir ropa cómoda
de estar por casa.
19 de diciembre 2016

© GatoFénix

A las pocas horas, decido volver a Alcalá. Son las 19:00
Al bajar hacia la cochera de mi hermano me encuentro que ya es de noche.
La niebla mostraba las farolas encendidas como globos blancos y
me acordé de aquella Virgen de Lourdes en la esfera de cristal, de mi madre,
que al invertirla y volverla sobre la peana quedaba blanca de copos de nieve
y nos hacia embelesarnos, mudos, como hipnotizados, unos segundos.

Una vez con el casco puesto y sobre la moto me despido de "Brother" y
me dirijo a repostar a una gasolinera cercana.
Me gusta ir con el depósito lleno; que quedarse seco, con este tiempo,
no quiero ni imaginarlo.

Ya saliendo de Tomelloso, una vez atrás el taller de coches de mi amigo Pablo;
primera rotonda de la enoorme Cooperativa Virgen de las Viñas;
atrás las luces de las calles; tomamos la antigua carretera a la Alameda
y dejando Bodegas Centro Españolas a la derecha, nos sobrecoge la oscuridad.

Los primeros kilómetros me animan a la prudencia absoluta dentro de lo oscuro.
Todo parece "ese cuarto" de casa antigua, sólo que en la superficie, a la interperie.

La niebla es mucho más de lo que me temía: Una cueva llena de silencio.
Voy absolutamente sólo. No se oye ni el runrun del motor a bajas vueltas.
En la primera rotonda para incorporarme a la autovía era imposible ver
en qué parte estaba la via de servicio porque ni aparecía el cartel,
justo al pasar cerca, cerca, apaso de hombre, la veo, y rigiendome por la memoria
tal com hizo el ciego del chiste para calcular los cataplines del perro que lo meó,
sé que a muy poca distancia se encuentra la salida que debo tomar.
La veo a pocos pasos como la escalera de un sótano, y empiezo a subir la rampa
hasta incorporarme lento, pero sin titubeos, a la CM - 42.

Los primeros quinientos metros confirman que puedo ver unas cinco líneas
y espero hasta que llegue algún coche y me adelante para seguirlo  a su paso
y que me vaya abriendo camino.
No tarda en aparecer en mi retrovisor dos luces, y como voy lento, pegado a la derecha,
me adelanta y yo lo sigo a una distancia segura variando mi trayectoria del arcén
a las lineas intermitentes, y de vez en cuando al revés, buscando siempre una posible salida en caso de frenada de emergencia y para hacerme ver.
Comienza entonces la travesía de esta niebla espesa y fría que duraría ni se sabe.

Enciendo los puños calefactables y el asiento, porque empiezo a ver en el marcador
el aviso en forma de estrella de nieve, al lado de los dígitos 2.3ºC
El suelo era puro charol negro de zapato sin lustrar.
El parabrisas, empañado y transitado hacia arriba por unos regueros invertidos que ascendían hasta el borde terminando en una gotita titilante, que al poco, se desprendía para terminar en mis hombros o que me rebasaría, quien sabe,
para perderse en el rebufo y en la noche hasta que cayera al asfalto.

Sentir el viaje bajo esta boina de espuma de algodón de azucar te vuelve humano.
Bajo esta medusa llorona que nos sigue como una sombrilla caminamos, como si todo
se fuera desplazando bajo las ruedas y a los lados sintiendo la magia de ser motero.
Consciente y liviano, frágil y confiado en un devenir que te hace suyo y no al revés;
donde los pensamientos no tienen lugar y las sensaciones te inundan y te congratulan.

No es para todos. Lo sé. Pocos lo entenderán, y otros, en estos kilómetros hasta que llego a la desviación hacia Alameda de Alameda de Cervera, ya pensarían en buscar posada y a dormir calentitos;
A mi me pareció un tiempo indefinido en el que cambié de coche-guia dos veces
y en el que sentía moverme, hecho un ovillo, por un túnel sin tiempo, en un pequeño ruedo de espacio lleno de presente: Feliz.

Todo es un cauce de río y conozco sus inviernos desde el 76.
Era otra carretera en otro tiempo, yo era otro yo, que tal vez ni fuera nada, pero
la niebla agobiante de esta noche era la misma niebla:
un gujero de gusano con puertas secretas que conecta muchos mundos si somos capaces de transitar por sus entrañas.
En ese rodeo de Alameda de Cervera he sentido la misma soledad que entonces
y pasados casi cuarenta años, me encontraba en la misma vibración en un mundo paralelo
como simultáneo. Una maraña de experiencias hechas cosas evanescentes que me invitan
a tomar el curvón de izquierdas recostado en ellas.
Dejamos el cauce del nuevo canal de desagüe del pantano de Peñaroya, ahora seco, entonces rebosante transcurriendo al lado de una alameda enmarañada que desapareció.

Dejado atrás el pueblo, nos acercamos al puente sobre el curso del río Záncara, ahora inexistente y entonces lleno de agua y vida, donde se cogían los mejores cangrejos nacionales, pequeños y exquisitos, ahora inexistentes, porque "algún cerebro" de estos que tanto abundan en la España política de siempre, se le ocurrío repoblar con cangrejo americano,  que son grandes depredadores a la par que insulsos de sabor,
y acabaron con todos los nacionales.
Ahora queda un puente y unas exclusas pero lleva muchos años sin gota de agua.
Sin embargo el espíritu del Zancara pervive convocando su alma la niebla de siempre.
Por eso es tan interesante ver sin ver y sentir lo que viviste como si hubiera quedado
grabado en nuestras menorias: la del aire y la mía, que tal vez sea la misma cosa,
y que estoy seguro que no tardando será la suya la que me sobreviva aunque no haya
un eco en otra memoria humana y se pierda el conocimiento transcendente de las cosas.

Poco más allá, sé que está la desviación a Campo de Criptana.
La veo cuando estoy a su altura gracias a la potente luz de los faros y continúo
tras mi coche-guía hasta as inmediaciones de Alcázar de S. Juan. pone intermitente
y se sale por la derecha. Aminoro la marcha porque quedo sólo a la espera de que
algún otro coche me adelante y me facilite el camino.
Poco más adelante mpiezan a verse unos metros más de carretera, y acelero
hasta enontrarme un camion, y vuelve a cerrarse la niebra, pasando por los humedales
de la afueras camino de Villafranca.
Lo sigo agradecido pero por poco tiempo, ya que dada la poca velocidad, un turismo
nos adelante y yo lo sigo sin dudarlo inmerso como estábamos en el espacio exterior
o en un batiscafo en una fosa marina guiados por los fluorescentes que nos circundan.

Marca dos grados el panel de abordo cuando la medusa se agranda y se eleva
ampliando el espacio cuando hemos dejado la desviación de Camuñas y se vislumba
los pilotos traseros de otro cone y de otro más adelante y una flecha indicando Madrid.
Todos los vehiculos que me preceden siguen para Toledo y yo salgo en Madridejos.
Curva a la derecha. Luego a izquierda y me incorporo a la A-4 Dirección Madrid.
Por aquí la niebla sigue pero deja ver las fachadas iluminadas de lo que puede ser
una fábrica, a la izquierda y al frente y a la derecha la via de servicio que nos llevaría
al centro de la ciudad.
Hay un poco más de tráfico pero como un goteo, y pasado un arco, al pié: un radar.
Es un punto peligroso siempre, pero se agrava con este tiempo y con otros peores.
Con lluvias torrenciales y con hielos posteriores se forma un charco infernal.
En estas divagaciones y ya como fichas de dominó nos acercamos a Tembleque.
Por aquí se reconoce la meseta aunque sólo en el corazón.
Seguimos en el centro de un círculo. Ha dejado de ser ancha Castilla pero está en mi.
Está en mi mente esa manera de aprender a sufrir las inclemencias del tiempo.
Por aquí, no sabría decir las veces que he pasado.
De paso. Siempre de paso. A 40 grados y a 2.5 como ahora, imperturbado.
Esa manera silenciosa de ir por la vida, encajando golpes como un saco de boxeo.
"El que nace pa martillo, del cielo le caen los clavos" y un inusual bienestar
me ocupa cada rincón del cuerpo impropio de las condiciones exteriores.
No se me ha empañado, ni un poquito, la pantalla del casco con su pinlock.
La pantalla de la moto toda translúcida del relente y la niebla, subiéndole
como serpentinas como los dedos de una mano que se fuera alargando
para poder llegar a tocarme, pero que salvo alguna vez que llegan al casco
me mantengo a salvo y sin pizca de cansancio.
Sigue habiendo un tráfico fluido hasta el peine de carreteras de Ocaña.
Todo es un paisaje interior. Nada hay fuera.
Se ha tupido la niebla y la temperatura 1.2 veo de refilón Aranjuez, en un cartel.
No queda ni la referencia del olor a chufas. Hay farolas que apenas rompen
la tela de araña que nos captura como peces de aluminio en una tina de zinc.
Todo son brillos sin forma.
Destellos rojos de pilotos traseros y antinieblas o flashes ambar de intermitentes.
Este tramo es especialmente frío. Húmedo y frío por la proximidad del río.
Dejamos atrás Aranjuez y los siguientes kilómetros los paso como Nemo
en la corriende marina que me lleva surfeando por Pinto y Valdemoro
hasta desviarme a la derecha, en completa oscuridad, para la M-50.
La temperatura ha subido a 2.3 y sigo fascinado de como responde la moto.
Tene la cualidad de transmitir que las malas condiciones son cosas sin importancia
y que todo es fácil si te dejas envolver de las buenas maneras del motor.
Al poco, en una bajada y curvón de izquierdas tras los candiles de las farolas
indica Torrejón de Ardoz y a él me dirijo, para dejarlo al lado derecho y ahora sí,
en muy poquito, parado en casa.
El reloj marca 21:12
Abro el casco y tengo puesta una sonrisa de Netol.


© GatoFénix

domingo, 11 de diciembre de 2016

Ya quisiera yo poderos felicitar la Navidad

Me gustaría tener alguna certeza, que no fuera mi fé,
para felicitaros la Navidad.

Con lo que tengo ahora no hay para llenar un cartucho...
de tinta para la pluma.

Las yemas de los dedos pierden el tacto de las palabras
escritas deslizandolas por el cristal.
Ya no hay teclas, ni plumas de tinta para escribir a mano,
dibujando apenas, a veces rozando la hoja satinada de papel de nácar.

Tengo lo ojos ciegos de tanta cimitarra decapitando
en aras de lo que llaman religion de paz, los más modernos.

El amor ya es una antigualla de arcón de galera.
¡Que digo! Los galeones como cáscaras de nuez hacia América.
¡Dios me libre!
No queda nada que llene un cartucho de tinta
para escribir unas letras de Felicitación.
El temor al terror y a la desventura me han dejado, este año,
sin apenas aliento.
Y me niego a escribir con sangre inocente, que de esa sobra,
Ni una palabra más.

© GatoFénix -