viernes, 3 de febrero de 2017

Desde San Blas hasta San Francisco de Sales, mi protector.


"Los rosquillos del Santo para la garganta"
Era una tradición en mi casa.
Nosotros éramos pequeños y nos gustaban.
No eran tiempos de muchas golosinas,
bueno, ni de muchas cosas de comer,
para que engañarnos, pero había un halo de misterio
en aquella cosa de los rosquillos del Santo.

En los años siguientes con la adolescencia llegó
el escepticismo y la burla de todo aquello.
A la par, de todo esto iba que lo de usar mi voz
cada vez era más constante.
Formamos un grupo de músicos, un conjunto,
como se denominaba entonces.
Primero el conjunto se llamó: "Juventud XX"
Estudiaba en los PP Dominicos de Almagro
y en los fines de semana éramos los músicos.
Teníamos un club en un semisótano, que ahora,
con todas las leyes que hay sería inviable.
Había unas charlas a los jóvenes por el Padre Emérito
y creo que aquel movimiento espiritual
 que se llamaban "Identes" donde los más implicados,
y también los que tenían algunos años más militaban.
Yo era músico solamente y cumplí los 16 y los 17, en esta aventura.
Pasé muchas horas cantando, entre ensayos y actuaciones.
Tenía una voz que gustaba al público y a mi me satisfacía aquello.
Tuve hasta una oferta para dedicarme a cantar profesionalmente
pero mi vida,  no sé porqué sabía que no era mi camino.
Siempre un poco diferente al resto, en una búsqueda espiritual
debatiéndome con mi hombría incipiente,
mis complejos, mis temores y mi sexualidad inexperta.
Nunca tuve una afonía y eso que no era cuidadoso.
Ya empezaba a fumar Celtas cortos o Bisonte,
Algunas veces, 3 Carabelas y como excepción LM
o Chesterfield.
No. No era cuidadoso con mi voz, que sin embargo,
era clara, afinada, potente y cálida
con un toque de tristeza y profunda comunicación.
La música llenó mis soledades y formaba parte de mi
llenando huecos insondables abrazado a mi guitarra.
Había aprendido sólo en un mes cuando no tenía guitarra propia.
Sólo acompañando con acordes, que nunca he punteado nada.
Más adelante se interesaron por mi Los Blondas
pero me ausenté y cuando volví ya me habían sustituido.
Tocaba entonces el bajo eléctrico,
que me lo compró mi padre por 15000 pesetas.
Un Eko violín Bass de caja hueca y que conservo todavía.
Luego hicimos un conjunto en Bolaños: "LOS HALCONES"
y más adelante nos fusionamos con otros músicos
y cambiamos el nombre a "NUEVAS FORMAS".
Por toda esta pequeña historia me siento agradecido
a San Blas porque sin su ayuda difícilmente
hubiera mantenido la voz con tantas horas cantando y tanto humo.
esta etapa podría decir que estuve entre San Blas y Santa Cecilia
en mis tiempos libres, porque yo estaba estudiando.

Y Estudiando Magisterio trabaje de locutor en la cadena COPE
Me pilló de guardia aquel domingo en la emisora el día que asesinaron
al General Carrero Blanco, y pasé todo el turno
con la pareja de la Guardia Civil charlando y emitiendo
música clásica y dando los indicativos.
Dos meses después, un día, el Padre Gallego, jesuita y Director General de la Cadena,
 me llamó al despacho y me dijo que estaba muy satisfecho con mi trabajo, 
y me subió el sueldo a 6000 pts., que era un buen sueldo.
 Al poco tiempo volvio a llamarme y me preguntó
que por qué no me dedicaba plenamente a esto, 
me desplazaba a Madrid para estudiar Periodismo
y mientras trabajaba como colaborador en la emisora central.
Ahí veo claramente que fui bendecido por el Patrono
de la radio y los locutores El Arcángel San Gabriel.
Y reconociendo que soy un hombre de radio, como él me dijo,
y gustándome mucho, mucho ese medio. Lo pensé unos días.
Y en aquel momento decidí que no era mi camino.
Y al finalizar el curso dejé de trabajar en la Cope de Ciudad Real.
Rehusé su interesante propuesta, de la que no he olvidado y por la que sigo agradecido.
Seguí y terminé Magisterio.
Tendríamos por esto que incorporar otro Santo protector.
 San José de Calasanz, el que, desde el 75, me ha tenido que ayudar profesionalmente.
He pasado más de 38 años utilizando la voz y la palabra como medio de vida.
Que haciendo unos números podrían ser unas...
 574.570 horas hablando a los alumnos en clase,
 en todas las estaciones del año y todas las condiciones.

Dios me dio la voz y parece que San Blas me la conservó
al que hoy, con estas letras autobiográficas,
se lo agradezco de corazón.
Ahora ya puede descansar conmigo, ya no doy clases de lengua
y la tendencia ahora es estar callado.
No sé cual es el Santo del silencio, pero debe haber uno.
Un Santo que nos ayuda a saber cuándo permanecer callados.
Creo que podría ser mi siguiente protector: San Francisco de Sales,
patrón de los escritores, modestamente.
Y que leyendo su historia comprendo que también puede ser
el patrón del "silencio", ya que, en zona calvinista,
tuvo que ejercerlo, así como sufrir persecución
e incluso dos intentos de asesinato.

Sirviéndose de la paciencia, de la amabilidad y 
de sus escritos, llamados "Controversias", fue aceptado.
Escritos que entregaba en mano a los vecinos.
Se ha celebrado su día el 24 de enero, por lo que,
dada la proximidad a esta fecha, creo que él haya sido,
el que me ha dictado parte de este escrito,
propio de tiempos de estar callado pacientemente.
Vosotros, mis vecinos virtuales,
y la red mis manos para hacer llegar,
a quien abra la puerta 
estas nuevas "controversias" que lo son,
con este mundo "políticamente correcto"
podrido hasta la médula por las doctrinas y el dinero.
Ambos provenientes del lado más oscuro del hombre
y sus ingenierías político-sociales.


© GatoFénix (Por San Blas 2017)
Por tanto, mi profundo agradecimiento por su protección a: 
S. Blas, Santa Cecilia, El Arcángel S. Gabriel, S. José de Calasanz y a S. Francisco de Sales.

LOS HALCONES. En Saceruela (C- Real)
Con mi amigo Rosendo