miércoles, 24 de mayo de 2017

Se columpian en los hilos de los sueños

Las gaviotas se columpian
de los hilos invisibles de los sueños.
El mar se balancea,
hacia allá,...hacia acá
en la eterna nana
de la cuna de todos.


El cielo amanece y
el olor a sal
se cuela por las rendijas
de las ventanas,
cada vez más llenas de luz.


Todo pasa, volando bajo,
en este camarote de hospital.
El tiempo se dilata
como en la subida al Gólgota.
Elegir este viaje es incomprensible.
Pero...
cada uno compra su billete
Es kafkiano, se me antoja,
como con Sísifo a cuestas.
Me veo.


También el desamor de la gente ayuda
y eso no evoca ninguna poesía.
El también no es todo, ni obliga.
Crecemos sin saber del todo.
Algunos dicen que les ha tocado el viaje
en una rifa. Eso dicen.
Casi nadie, por las caras de los pasillos,
sabe nada.
En el camarote contiguo alguien
llegó al final de su camino.
Ya ni los llantos de sus hijos
van a despertarlo:
"que tengas un feliz regreso"
A casa por Navidad. Libre


Nadie mira por la ventana, porque sabe
que sólo hay enfrente...
más ventanas,
como un espejo que no deja ver el horizonte.


Como en cualquier barco en cuarentena,
El barco ve la tierra
y no puede abordarla.
Sólo nos queda el cielo,
habiendo gente que dice que no existe,
y las nieblas,
las nieblas que descienden a cubierta,
las nieblas que penetran en los camarotes
por la misma ventana
por la que ha salido el poco sol
que vino esta mañana.


13 - 8 de tensión.
18:15 del reloj
y llega Anita de visita.
Más que corriendo, navegando,
El día 8 de diciembre
en Alcalá de Henares,
año de gracia 2007


© GatoFénix

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