miércoles, 10 de enero de 2018

El vacío del presente.

El vacío no se puede llenar con cualquier cosa.
El vacío tiene forma,
porque es el presente.
Tenemos que estar siempre buscando la forma.
Una forma que se va haciendo...y
al descubrirla es cuando empiezas a prepararte
para poder llenarlo.
Nuestro peor vacío es el presente
porque siempre es eco del pasado.
Un pasado que, a veces, pareció lleno
y que no tuvo nada.
Pudo estar lleno de "vacíos", 
desencuentros, al fin; aparentes alegrías;
tristezas que rebasan el continente;
o, tal vez, muertes de cosas o de personas
que dejaron de serlo y se hicieron cosas;
incluso música y baile
que me configuraron lleno de "ojos",
como algunos quesos Ana-ranjados, redondos,
que huelen a "nosotros" y a mi mismo.

Por eso el vacío del presente es 
el peor vacío,
porque al llegar a la amanecida
desconocemos su forma y 
tampoco tenemos paciencia
ni sabiduría suficientes
para buscarla.
Para buscar remedio a lo que pensamos,
ya no lo tiene.
Ni si lo tuvo algún día, que es peor.

Cosas que nacen sin remedio posible.
Y casi lo sabemos pero nos engañamos.
Porque, sin saber cómo, hay vacíos rotos.
Rotos, que ya es misterio,
que nos dejan hechos jirones sin compostura.

Hoy, víspera de ingresar, de nuevo,
en el "hotel de la bata de la vergüenza"
El de la mesa fria y descarnada;
la que te acoge en "un sueño sin sueños":
El vacío de mañana.

© GatoFénix 
8 de enero del 2018
Todavia dentro del año chino del Gallo.

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