jueves, 8 de febrero de 2018

Como un salterio, esos besos.






Los besos llenos. ¡Ay!
esos besos que son como un salterio
que compone la melodía de nuestra vida.
Ahora... voy recordando... es, cómo saltan los dedos
en ese instrumento que parece
que sus notas llegan a la superficie
como pompas
y explotan en nuestros oídos
llegando al fondo del alma y empapando
‎el corazón con fuego y el bálsamo ‎de Fierabrás.
Un salterio que nos hace vibrar enteramente
y nuestra memoria reverdece hasta el más pequeño detalle
No importa: el cuándo, ni el dónde, ni el con quién.
Un salterio que marca una película mítica de principio a fin.
Como un tercer hombre misterioso.
Tan fuerte melodía oculta el guión entre sus notas.
y sólo quedan los besos;
como pilares de una vida mágica muy por encima de "lo real"
creando una preciosa Catedral en un punto energético de esta Tierra.
"Una realidad" invisible a los otros, gracias a Dios,
porque no lo podrían soportar, a menos que,
nos amaran tanto
como a la Sagrada libertad del hombre.
Esta música de salterio nos construye por dentro
y nos arrulla,
tal que ahora,
cuando uno añora y siente
que está
solo.



© GatoFénix











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