miércoles, 7 de febrero de 2018

Vaivén de una garrapatea.




Amasar los senos del tiempo encarnado.
Barajando la esferas como un mago
haciendo el dominó o el vaivén mientras
no hay pensamientos claros
Y todo son nubes a borbotones
y un estar subido en cachivaches de feria
que te zarandean matemáticamente, sin sentido,
siempre variando sobre un círculo insertado a su vez
 en otros círculos a distintos ángulos, niveles
o "dimensiones".

Nada nos parece lo que es y,
sin los pies en el suelo, 
sentimos
ese vacío en el estómago que nos advierte nuestra fragilidad.
Como si fuéramos hojas caídas
en el momento justo de perder contacto con su árbol.

Hoy nieva.
 Sobre la ropa admiramos,
antes de fundirse,
 cómo el frío es un orfebre que transforma 
una gota mientra desciente, 
en una joya tan preciosa como efímera.

Recuerdo al contemplar este espectáculo 
el impagable calor de tu cuerpo junto al mío;
 y cómo su arte derrite las esquinas de mi ser
 amoldándolo y haciéndolo uno/suyo
 con el espacio interior indefinible.

Como una estrella fugaz que desaparece y se apaga su nieve,
 como si nunca hubiera sido.
La eterna vuelta al principio
 de esta obra maestra de la que participamos,
siendo menos, 
que una garrapatea en un compás de cuatro por cuatro.

© GatoFénix


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