lunes, 2 de julio de 2018

Después del chasco.

Y se hizo un profundo silencio.
Un silencio lleno , básicamente, de amor y comprensión.
Un silencio que no podría llenarse con palabras en ningún idioma.
Sólo valdrían caricias imposibles
que apartaran el velo de tristeza que nos reviste,
como una segunda piel, y que tiene el poder de la invisibilidad.

Al punto, quedamos como transparentes, sentados,
mirando la esfera de porcelana blanca de un reloj,...
en una estación de tren,...
con un poco frío,
esperando.
Siempre esperando que llegue un momento propicio.

© GatoFénix

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