viernes, 15 de febrero de 2019

Fractales de luz como de ganchillo



Amor incomprensible,
e incomprendido.
¡Vive Dios!
Fractal natural de luz que dibuja
el contorno de las cosas.
Caballo con forma de dragón,
que a su grupa, 
salí del polvo de la tierra y viajé tan lejos
que nunca los bordes de las nubes
escribieron algo tan bello.
Amor incomprendido,
que quiso porque quiso,
 regalarme un trozo de la vida,
O Dios…
¿Quién lo puede saber?

Pero todo tiene un tiempo, yo no lo creía.
No podía creerlo.
Porque una cualidad del amor es la ingenuidad,
clave para la felicidad.
Y la vida propia de las cosas
por alguna extraña levadura madre 
fermentó.
Se horneaba tan lentamente
(Pensaba que no subiría)
Pero un día ya todo era diferente.
La vida es puro cambio y dicen..
“Que al que cuece y amasa…”
Y aquí estoy entre cacharros de cocina,
Todos los días…me faltaría hacerlo.
Otro aprendizaje.
Cualquier primorosa creación de las nubes
Desaparece y muta en otra cosa.
(Somos menos que nubes)
Apenas somos nada…
Y sobre todo: un misterio,
con cara de bollo suizo.

Luego nos dicen que somos tristes,
Que somos otros,
Que ya es gordo, que seamos los últimos
En enterarnos.
Todos saben más de nosotros mismos
Que nosotros.
Podemos escribir todavía, eso sí, sin saber hasta cuando.
Hasta les molesta nuestro silencio,
Y nos lo reprochan.
Porque sabemos, cada día mas, que es nuestra única posesión
De ahí que estas letras sean, salvando el abismo
“sonidos del silencio interior”
Envuelto en el amor,
 que nos proteje siempre.
Y vivimos (plural mayestático) sin hacer ruido
hasta que desaparezcamos,
cuando y como Dios quiera.


© GatoFenix 

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