martes, 30 de abril de 2019

Rosa Mosqueta- Llegando la Aurora

Se estaba desangrando la bolsita de té,
Dejando con su hemorragia incruenta
Toda la taza llena de Rubí y granitos de granada, 
Inundando el entorno como de amor Natural 
húmedo y cálido rebasando los confines de la taza 
hecha vapor incoloro, aromático y armónico. 

Mis pensamientos fluían tristes pero serenos; 
llenos de ausencias y empapados de los sueños, 
que toda la noche entraban y salían de mi por las sienes, 
la frente, por los ojos y a veces por el corazón 
recorriendo la espalda y mis hombros hasta el esternón.  
Luego me despertaba un poco; me rebullía  un poco,
hasta que volvía a sumirme en el sueño. 
Así, al cabo de un tiempo en este trajín, 
llegando la Aurora, 
los sueños se trocaron el pensamientos y en discursos;
 Dscursos que, aunque pretendía firmemente llevarlos al papel, 
sabía en el fondo, y en la superficie, que nunca lo haría 
porque me conozco bien. 
Me cuesta mucho reconstruir varios pensamientos 
cosidos con sueños que al despertar se deshilan y no hallo 
con qué unirlos para construir un cesto útil 
para contener ideas, sueños, soledad y 
sentimientos que resista el transporte y el paso del tiempo 
sin verterse ni desvirtuarse en su esencia, 
para cualquier entendimiento de cualquier Ser nacido de mujer.
De ahí, que esta infusión de Rosa Mosqueta 
me parezca una buena alegoría de esta mañana.
© GatoFénix

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